pobreza extrema
La pobreza y la exclusión social tienen nombre propio. Acorralan a una parte sensible y mayoritaria de los dominicanos. Es deber de todos nosotros hacer frente al flagelo de la pobreza extrema.
Los juegos de palabras, el análisis exagerado y la situación pueden ser olvidables, pero sacar a más de un millón de personas de una situación desesperada es un gran logro.
En el actual marco económico y social, es difícil crear una política que pueda realizar milagros de la noche a la mañana al llevar a los marginados de la mano, para que puedan mejorar su nivel de vida.
Por sí solos, parece imposible salvar a miles de dominicanos del hambre, la miseria y el abandono total. Debe haber un consenso efectivo con el sector privado y la cooperación de los partidos políticos, incluida la oposición.
Miseria y pobreza, cualquiera que sea el adjetivo que mejor le convenga, se caracterizan por la falta de oportunidades, la distribución desigual de la riqueza, la mejora de la educación y la reducción del analfabetismo.
De manera similar, diez lakh deben tener servicios hospitalarios eficientes, medios de transporte aceptables, un programa de vivienda popular y asistencia alimentaria diaria para escapar de la pobreza.
En el actual gobierno se han hecho esfuerzos por mejorar las condiciones de vida de los llamados dominicanos comunes y corrientes, que más lo necesitan, pero el límite lo ponen los cambios estructurales que se deben implementar.
La misma estructura social dominicana, marginada en la región mayoritaria, pero abandonada a su suerte, es el primer muro que hay que superar. El presidente Abinadar ha tomado medidas para el programa de alivio de la pobreza.
La limitación es la carga que proviene de la fractura de subclases que operan en República Dominicana. Un salto social colectivo parece imposible, aunque se experimentan grandes avances a nivel individual.
El gran desafío es que la lucha contra la pobreza no es obra de un día, un mes, un año o una campaña electoral. Tiene que ser un compromiso permanente, porque hay que avanzar las 24 horas y hacer que el factor sea permanente.
Algunos cuestionaron la afirmación del presidente de que se había trabajado para sacar a un millón de dominicanos de la pobreza extrema en los últimos años. Es real, pero es un paso en arenas movedizas. Trabajar en favor de los pobres para su elevación permanente.
Manuel Hernández Villeta.




