Deber de asumir
Las tragedias naturales nos recuerdan, con dolorosa claridad, que las personas, las familias y las vidas humanas están por encima de cualquier diferencia política. Lo sucedido recientemente en Venezuela, luego del terremoto que afectó a esa hermana nación, ha estremecido a toda la región y nos llama, como dominicanos, a expresar nuestra sincera solidaridad con quienes hoy enfrentan pérdidas, sufrimiento e incertidumbre.
En esos momentos, no debería haber ninguna bandera ideológica de solidaridad. Debe ser una respuesta humana. Por ello, el gesto del presidente Luis Abinador, de expresar su cercanía a Venezuela en nombre del pueblo y gobierno dominicano y brindar asistencia humanitaria con equipos especiales de búsqueda, rescate y respuesta a emergencias, respeta una tradición de cooperación que República Dominicana debe preservar siempre ante el dolor ajeno.
Pero cada tragedia también deja una lección. Los fenómenos naturales no se pueden prevenir. Terremotos, huracanes, inundaciones y tormentas son parte de una realidad que los países caribeños conocemos muy bien. Todo lo que podemos hacer como sociedad es mantener viva la cultura duradera de prevención, preparación y respuesta.
Resistencia no es vivir con miedo. Significa vivir con conciencia. Esto significa que las familias saben qué hacer en caso de emergencia; Escuelas que mantienen activos sus protocolos; que hospitales, municipios, agencias gubernamentales, empresas y comunidades revisen continuamente sus planes de respuesta; Ciudadanos que entiendan que la seguridad no empieza cuando se producen los incidentes, sino mucho antes.
La prevención tampoco es tarea exclusiva del gobierno. Es una responsabilidad compartida. El Estado organiza, coordina, educa, supervisa y responde; Pero cada ciudadano, cada familia y cada comunidad también tiene un papel que desempeñar. Una mochila de emergencia, una ruta de evacuación conocida, un punto de encuentro familiar, una escuela que practique simulacros o una comunidad que sepa actuar pueden marcar la diferencia en momentos críticos.
La República Dominicana cuenta con instituciones de respuesta y agencias de socorro que, con el tiempo, han demostrado vocación de servicio. Por esta misma razón, debemos recordar la importancia de mantener actualizado, social y vigente cada protocolo regional de prevención de eventos. No como señal de peligro, sino como expresión de responsabilidad colectiva.
Un país responsable no promete riesgo cero, porque no existe.
Un país responsable se prepara mejor, fortalece su capacidad, educa a su gente, cuida su infraestructura, promueve el mantenimiento y mantiene una coordinación permanente dentro de sus instituciones.
Se necesita solidaridad cuando ocurre una tragedia. Prevenirlo antes de que suceda es un deber permanente.
Hoy apoyamos respetuosamente al pueblo de Venezuela. Y al mismo tiempo, reiteramos una convicción: salvar la vida también es norma; Esperar también servir; La resistencia también está construyendo el país.
Deligne Ascensión Burgos




