Francia añade 13.000 millones de euros a su modelo de financiación tecnológica Tibi
Francia encontró otros 13 mil millones de euros para su sector tecnológico. Y apenas le costó nada al Estado.
El dinero llega a través de TB, un programa que convierte a las aseguradoras y fondos de pensiones franceses en fondos de riesgo y crecimiento en lugar de activos seguros y de bajo rendimiento. El Ministerio de Hacienda anunció esta tercera fase en VivaTech el viernes. El objetivo es alcanzar los 15.000 millones de euros en 2030.
Cómo funciona realmente la tuberculosis
Lo complicado es que la tuberculosis no es un fondo estatal. No crea ningún nuevo fondo de dinero público. En cambio, París persuade a los grandes inversores institucionales para que comprometan su propio capital y luego califica los fondos como elegibles. Hacienda elige qué fondos obtienen el sello TB.
Hasta ahora ha funcionado. La primera fase, de 2020 a 2022, tiene objetivos de 6.000 y 6.400 millones de euros. Una auditoría gubernamental encontró que el plan casi triplicó la inversión anual en tecnología francesa, con un bajo costo para el presupuesto. Este dinero ayudó a empresas como DocLib, Exotech y BlaBlocker a crecer.
Nuevo dinero, nuevos patrocinadores
Esta etapa amplía la red. Además de aseguradoras privadas como AXA y Groupama, el ministerio ha atraído nombres vinculados al Estado: el operador ferroviario SNCF, el grupo de transporte de París RATP, la empresa de satélites Eutelsat y las empresas de defensa Naval Group y MBDA.
Eso último importa. Los inversores institucionales han evitado durante mucho tiempo la tecnología de defensa. Un verdadero cambio los llevó a la meta. Mientras tanto, la mitad de los nuevos fondos se han destinado a DeepTech.
El giro paneuropeo
El mayor cambio es geográfico. Las dos primeras fases se desarrollaron principalmente dentro de Francia. La tercera fase está diseñada para apoyar fondos paneuropeos que puedan emitir cheques cuantiosos a diferentes países.
La lógica ya nos resulta familiar. Europa es buena para iniciar empresas y luego perderlas cuando necesitan un importante capital de crecimiento. Por eso, París quiere que las pequeñas y medianas empresas crezcan y coticen mientras permanecen en Europa, en lugar de ser compradas o trasladarse al extranjero. TNW cubrió por qué el dinero público está compensando la brecha y los factores estructurales que son tan difíciles de cerrar.
TB contra Bruselas
Francia no está sola en esto. La Unión Europea tiene su propia respuesta: la Iniciativa Europea de Campeones Tecnológicos, dirigida por el Fondo Europeo de Inversiones. El FEI también ha lanzado un fondo de 3.750 millones de euros para expandirse en el continente y un fondo independiente Scaleup Europe que apoya directamente a las empresas.
La diferencia es quién lleva el volante. La TB está gestionada por el Tesoro francés y depende del dinero francés, así decide París. ETCI recopila compromisos de muchos gobiernos a través de un organismo de la UE, que selecciona los fondos. Francia apuesta a que un gobierno puede actuar más rápido que 27. Bruselas sostiene que sólo un esquema supranacional puede ser verdaderamente paneuropeo.
¿Por qué es importante?
Ambos ahora persiguen el mismo premio: empresas europeas en etapa de crecimiento que necesitan más de 50 millones de euros, justo en el punto en el que los inversores estadounidenses suelen intervenir. Esta superposición plantea una pregunta incómoda que Francia no ha respondido plenamente. Algunos partidarios de la tuberculosis también pueden unirse a los esfuerzos de la UE, por lo que los dos pueden competir por el mismo euro.
Aún así, la lección principal es difícil de ignorar. En cinco años, Francia ha demostrado que el capital institucional invertirá en casa si el Estado establece las condiciones adecuadas. La tercera etapa es la verdadera prueba. Queda por ver si ese dinero también cruzará fronteras y si el impulso de Europa por la independencia tecnológica es un plan concertado o simplemente dos planes similares que funcionan uno al lado del otro.





