Derecho a entender la ley.
En los últimos años se ha desarrollado un movimiento a favor de un lenguaje jurídico más claro. Se revela por iniciativa suya. Real Academia Española como el Libro de Estilo de la Justicia, la Guía Panhispánica de un Lenguaje Claro y Accesible y el Diccionario Panhispánico de Español Jurídico, y nuestra Red Nacional de Lenguaje Claro en las Américas (Chile, Argentina, Colombia, Uruguay, Ecuador) y Manuales de Estilo Judicial (Chile, Perú, Colombia) promoviendo el derecho. y decisiones jurisdiccionales más claras y accesibles a los ciudadanos. Por su parte, en la Cumbre Judicial Iberoamericana se adoptó en 2025 la Declaración de Santo Domingo sobre Justicia, Libertad, Igualdad, Solidaridad y Dignidad en Iberoamérica, que promueve "el uso de un lenguaje claro e inclusivo para una justicia comprensible".
Santiago Muñoz MachadoUno de los principales líderes intelectuales del movimiento, en su obra El derecho a comprender el lenguaje del poder, defiende un derecho fundamental de las personas "a comprender las normas, resoluciones y comunicaciones que les dirigen", ya que "la claridad del lenguaje del poder no es una cortesía o una concesión graciosa, sino el cumplimiento de la obligación de comprender cuestiones de derechos".
En la República Dominicana, este derecho puede considerarse jurídicamente implícito (artículo 74.1 CD), ya que deriva de la seguridad jurídica (artículo 110 CD), específicamente exigible en leyes que limitan el derecho, como las normas de autorización, sujetas a Tribunal Constitucional Estableció la necesidad de certeza y precisión en la configuración y redacción de los tipos penales (Sentencia TC/0092-19). En materia de leyes y reglamentos administrativos, el derecho a un lenguaje claro deriva del derecho a la buena administración, cuya fundamentalidad ya ha sido reconocida por nuestro Tribunal Constitucional (Saja TC/0322/14). Y, en lo que respecta a las decisiones judiciales, la claridad lingüística es un elemento esencial para su motivación y tutela judicial efectiva (sentencias TC/0503/15 y TC/0530/17).
Asociado a este derecho a un lenguaje jurídico claro, hay quienes proponen la santificación de la imagen del "juez juez", que ya existe en países como Holanda. Este "juez comunicador", ajeno al caso, explica al público en lenguaje sencillo el sentido de la decisión jurisdiccional, para no comprometer la imparcialidad de los jueces que deciden el caso. Esta labor, de la que no sólo se conforman las oficinas generales de comunicación del tribunal, es importante porque “la voz de un magistrado que explica ante los medios tiene una autoridad y una credibilidad que rara vez alcanza una declaración institucional” (Juan Carlos Campo).
Partir de la verdad como advirtió el filósofo Byung Chul HanNecesitamos la profesión de "oyente", porque "hoy estamos perdiendo cada vez más la capacidad de escuchar" y escuchar es "lo único que ayuda a los demás a hablar" y que para ejercer el antiguo y básico "derecho a ser escuchado" es necesario que alguien sea escuchado, creo que es necesario tener "jueces de audiencia", que escuchen al ciudadano y luego traduzcan la reivindicación del ciudadano en una reivindicación jurídica. Burocrático, kafkiano y deshumanizante, incapaz, por sí solo, de comprenderlos, mientras que los abogados, principalmente en el urgente proceso de protección de los derechos fundamentales, no han podido traducirlos jurídicamente.




