¿Cuánto les costará a quienes ya no puedan aguantar?
muchacha Autoridad Económica Acaban de anunciar el nuevo sistema y como casi siempre, el país común escucha una lengua que no es la suya. Se trata de consolidación fiscal, lagunas jurídicas, incentivos, excedentes de ingresos, sostenibilidad, presiones externas y estabilidad macroeconómica. Todo esto puede sonar bien en los espacios oficiales, pero en la calle muchas veces no se entiende, no se comprende ni se alcanza.
porque economía real La gente no se queda en las conferencias de prensa. Está en las tiendas de abarrotes, en los supermercados, en las recetas que no se compran en su totalidad, en las facturas de luz, en los cilindros de gas, en el alquiler, en las citas médicas, en las deudas asfixiantes y en el salario que baja antes de terminar la semana.
El gobierno dice que no tocará los bienes básicos, protegerá a los vulnerables, exigirá más a quienes puedan permitírselo más y brindará alivio a las microempresas y a la clase media. Con suerte, pero la gente ha aprendido a desconfiar de las conversaciones económicas mediante golpes duros. Ha visto muchas promesas convertidas en aumentos, muchos alivios que quedaron en el papel y muchas crisis sobre la mesa de los pobres.
El problema no es sólo lo que se anuncia. Al final, vale la pena para ellos. Este país tiene muchos mecanismos para que los sectores con poder económico, político y social trasladen su carga hacia abajo.
Por eso, si la medición parece técnicamente buena o no, no debería ser la cuestión fundamental. Otra pregunta: ¿Cuánto costará para quienes ya no puedan soportarlo?




