Un código que alerta a la prensa
Contrariamente al precedente de que Tribunal Constitucional Las sanciones penales por difamación y calumnia han sido omitidas en la legislación dominicana, reiterando el carácter estricto de la privación de quienes ejercen la libre expresión en el sentido de que el delito está sujeto a Código Penal Está previsto que entre en vigor dentro de dos meses.
Su aplicación potencialmente generalizada –sin separar la paja del trigo– amenaza a los medios tradicionales y la práctica profesional y ética del periodismo, debido a la vaguedad del texto de la nueva ley orgánica debido a la reacción extrema del Congreso contra la proliferación de lenguaje memorístico a través de plataformas digitales que se prestan incluso a asesinatos por honor.
Barricadas de las que constantemente brotan diatribas y difamaciones en espacios electrónicos que tecnológicamente facilitan el chantaje y la extorsión. Detener la desobediencia que depende de capacidades de comunicación que consumen mucho tiempo es más que necesario… pero no debería hacerse a costa de restringir la libertad de una prensa decente basándose en la falacia de un mandato que equipara la agresión contra la sociedad con información precisa.
En respuesta a los peligros inherentes a este código inminente, el Tribunal Superior eliminó la obligación física de disposiciones anteriores. Poner 6132 Automáticamente quedará facultado para interponer recurso de apelación contra ella por la misma respuesta con base en el mismo principio de la sentencia anterior si no se aclara el alcance del nuevo instrumento jurídico por la vía jurídica contundente, que sólo se aplicará contra afeitados calumniosos y fiestas indecentes que plagan las redes de calumnias y calumnias. El restablecimiento de una ley punible con prisión enfrentaría nuevas invocaciones de inconstitucionalidad. Un precedente legal debilitaría los dos artículos en conflicto.
Al eliminar de la ley dominicana la opción de prisión por delitos alegados en las redes sociales, el país se apegó a la conducta universal de la prensa y a los ideales del sistema democrático, aplicando únicamente sanciones civiles y compensaciones económicas, incluidas reparaciones por presuntos daños a la reputación.




