Aferrado a un peluche, una cría de lémur crece en el suroeste de Colombia
Con un peso de sólo 88 gramos y sosteniendo un pequeño animal de peluche que reemplaza el calor de su madre, una cría de lémur de cola anillada lucha por sobrevivir en el Zoológico de Cali, capital del departamento de Valle del Caca, en el suroeste de Colombia.
Un equipo de especialistas lo cuida las 24 horas del día porque descubrieron que, después del nacimiento, su madre no mantenía un contacto constante ni lo alimentaba lo suficiente para garantizar su supervivencia.
La cría nació el pasado 18 de junio con un peso de 70 gramos y aunque sus posibilidades de supervivencia eran mínimas, unas semanas de cuidados le han permitido hoy desarrollarse de forma óptima gracias a un protocolo que incluye alimentación cada dos horas, control de temperatura y estimulación del comportamiento típico de la especie.
Nos dimos cuenta que la madre tuvo un periodo de separación de la cría y esto no era normal. Vimos que su vida podía correr peligro y por eso empezamos a ayudar con la cría profesional”, explicó a Efe Camilo Mendoza, médico veterinario y coordinador del área de Medicina Preventiva del Zoológico de Cali.
El experto señaló que este tipo de situaciones también se dan en la naturaleza, donde las posibilidades de supervivencia son muy bajas, pero gracias a la atención de los trabajadores del zoológico, "se puede hacer una cría que aumenta significativamente sus posibilidades de supervivencia".
Como parte del tratamiento, el ternero recibe leche de fórmula especialmente preparada para la especie cada dos horas, incluso temprano en la mañana, y recientemente comenzó a comer papilla elaborada con vegetales orgánicos.
Además, vive en una incubadora que mantiene una temperatura corporal estable y es sometida a sesiones de aseo con cepillos especiales que imitan el cuidado materno y estimulan funciones básicas como la defecación.
Esta raza requiere un gran trabajo en equipo ya que requiere un seguimiento constante. "El cepillado con cepillo permite estimular conductas básicas como la defecación, ya que en los primates los padres suelen inducir estos procesos", explicó Mendoza.
El mayor desafío es evitar que el animal se acostumbre al contacto humano. Para ello, mientras se alimenta, se aferra a un peluche que imita el cuerpo de su madre, mientras los cuidadores utilizan guantes y mascarillas para minimizar la interacción directa.
Cuando complete su desarrollo inicial, comenzará un proceso de enriquecimiento ambiental para trepar ramas y estructuras antes de iniciar un acercamiento paulatino con el resto del animal", explicó Mendoza.
El lémur de cola anillada, originario de Madagascar, está catalogado como especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a la pérdida de hábitat, la deforestación, la caza furtiva y el tráfico ilegal de vida silvestre.
Hoy, en el Zoológico de Cali, albergamos siete lémures de cola anillada y dos lémures de collar blanco y negro como parte de nuestros programas de conservación, investigación y bienestar animal. "Esta pequeña vida es un gran regalo para el mundo entero", concluyó el veterinario.




