Haití está sumido en un gran caos desde el exterior
Activación retrasada por parte de la comunidad internacional de una prometida Fuerza de represión de pandillas Jugar para los extranjeros es directamente responsable del dominio sobre grandes extensiones de territorio haitiano de grupos armados que operan con impresionante libertad de movimiento para enojarlos. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano acaba de ser abordado de manera concertada por países que solicitan la aceleración del despliegue de tropas de mantenimiento de la paz con legítima preocupación por las amenazas a la estabilidad y la paz que representan los centros criminales que operan en el oeste de la isla desde hace más de cuatro años para la región y el resto de la isla Hispaniola.
El Ministro de Asuntos Exteriores compareció ayer ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Roberto ÁlvarezInsistió en exigir que, además de someter a Haití a operaciones militares forzadas y atacar directamente a los pandilleros que han cobrado la vida de miles de sus compatriotas, se haga un esfuerzo que vaya más allá de las fronteras para identificar y sancionar a quienes financian y apoyan ataques contra los ciudadanos y las frágiles y desmoronadas instituciones de ese Estado sin poner un pie en su terror.
La afluencia masiva de armas y municiones contrabandeadas desde Estados Unidos habla de la inusual capacidad y complejidad de sumergirse en el caos con impunidad y amplitud. Casi todo el país está separado de República Dominicana por 376 kilómetros, que cientos de residentes cruzan de forma irregular cada día.
Un virtual éxodo que no pierde prevalencia a pesar de la repatriación masiva llevada a cabo por las autoridades dominicanas y que expresa una alta revitalización que se manifiesta en una ola permanente de viajeros agitados que no dejan de regresar al territorio nacional atraídos por las obras de construcción y a las zonas mayoritariamente rurales dedicadas a la agricultura y la vivienda.
República Dominicana reitera que las Naciones Unidas proceden con una respuesta urgente, coordinada y sostenible a la recuperación política, económica y social del vecino y convulsionado país.




