Quién ganó dinero y quién lo perdió en el Mundial de 2026
El Mundial de 2026 se convierte en el torneo más importante de la historia del fútbol. Con 48 equipos participando y más de 100 partidos jugados en Estados Unidos, México y Canadá, la competencia genera una enorme actividad económica en torno al juego. Mientras los jugadores actúan en momentos históricos en el campo, organizaciones, empresas, patrocinadores y fanáticos desvían miles de millones de dólares.
Sin embargo, el impacto económico no fue igual para todos. Algunos sectores lograron grandes ganancias, mientras que otros enfrentaron costos más altos o beneficios inferiores a los esperados.
FIFA, la gran ganadora
El principal ganador económico de la Copa del Mundo fue la FIFA, el organismo rector internacional del fútbol. La venta de derechos de televisión, contratos comerciales, patrocinios, paquetes de lujo, entradas y servicios exclusivos para empresas e invitados ha permitido que el torneo incremente sus ingresos.
La ampliación del Mundial a 48 selecciones ha aumentado el número de partidos y con ello las oportunidades de obtener beneficios. Los expertos estiman que los ingresos de la FIFA en el ciclo de cuatro años relacionados con el torneo alcanzan cifras cercanas a los miles de millones de dólares.
Además, la FIFA obtuvo ganancias a través de su plataforma oficial de reventa de entradas, cobrando comisiones tanto a compradores como a vendedores. Debido al éxito económico del nuevo formato, la organización analiza la posibilidad de seguir aumentando el número de participantes en futuros Mundiales.
Entre los aficionados, emoción y alto coste.
Si bien millones de fans pudieron disfrutar de una experiencia única, los fans fueron uno de los grupos que más sufrió económicamente. Los altos precios de los boletos han generado críticas, especialmente por el sistema de precios variables que eleva los costos cuando la demanda es mayor.
Algunas entradas para la final alcanzaron precios de reventa altísimos, superando incluso la cifra del millón de dólares. Además del precio de las entradas, los aficionados tuvieron que afrontar los gastos de transporte, vuelo, comida y alojamiento.

Un ejemplo fue el aumento de los precios del transporte público a algunos estadios, lo que generó molestias a los asistentes. Aunque posteriormente se redujeron algunos servicios, los costos siguieron siendo más altos de lo habitual.
Empresas de televisión y patrocinadores aumentaron sus ganancias
Las empresas de televisión también fueron grandes beneficiadas. Aunque tuvieron que pagar mucho por los derechos de transmisión, la gran audiencia del Mundial les permitió vender espacios publicitarios a precios elevados.
Las pausas para la hidratación implementadas durante los partidos, aunque criticadas por algunos aficionados y jugadores, se convirtieron en nuevas oportunidades comerciales para las cadenas de televisión y sus anunciantes.
Los patrocinadores oficiales del torneo también se han beneficiado de una enorme exposición global. Empresas como Adidas y Coca-Cola han invertido mucho para asociar sus marcas al evento y llegar a millones de consumidores.
David Beckham y el crecimiento comercial del fútbol

Entre los que más se beneficiaron fuera del campo estuvo David Beckham. Aunque se retiró del fútbol profesional hace unos años, sigue siendo una de las figuras más importantes del fútbol.
Su imagen aparece en campañas publicitarias internacionales y su participación como dueño del Inter Miami incrementa el valor comercial de la Liga Americana. La Copa Mundial también ayudó a impulsar la popularidad del fútbol en Estados Unidos, un mercado considerado clave para el crecimiento del deporte.
Ciudades anfitrionas: ventajas temporales y dudas a largo plazo
Las ciudades que albergaron partidos de la Copa Mundial experimentaron una mayor asistencia, lo que benefició a restaurantes, tiendas y algunos negocios locales. Sin embargo, los expertos han cuestionado si estos beneficios continuarán después del torneo.
Según algunos investigadores, los grandes eventos deportivos pueden crear empleos temporales, especialmente en sectores como la hostelería y los servicios, pero no siempre crean riqueza económica permanente.

Algunas ciudades se benefician más cuando aprovechan eventos para mejorar la infraestructura, construir viviendas o desarrollar nuevos espacios urbanos. Sin embargo, una gran parte de los estadios y servicios de esta Copa del Mundo ya existen, por lo que es probable que el impacto a largo plazo sea pequeño.
Venta de camisetas y merchandising oficial.

Los vendedores de artículos deportivos fueron otro grupo favorecido por el entusiasmo de los aficionados. Hubo un fuerte aumento en las ventas de camisetas de selecciones nacionales, particularmente de equipos con mayor herencia futbolística.
Las marcas deportivas han reportado un aumento significativo en las ventas de uniformes, mientras que las camisetas también se han consolidado como parte de la moda urbana, especialmente entre la juventud.
Sin embargo, el aumento de la demanda también ha provocado un aumento de las ventas de productos falsificados, que representan la competencia de las marcas oficiales.
El hotel y las expectativas no se cumplieron.

A pesar de las altas llegadas de turistas previstas, algunos hoteles no alcanzaron los niveles de ocupación esperados. Varias asociaciones del sector informaron que las reservas estaban por debajo de sus estimaciones iniciales.
En algunas ciudades, la demanda se concentró sólo los días de partido, pero no durante todo el torneo. Algunos negocios inmobiliarios consideran que el impacto económico fue menor al esperado.
Las apuestas deportivas, otro gran negocio

El Mundial de 2026 también fue un éxito para la industria de las apuestas. Un aumento en el número de partidos permite que más personas apuesten antes y durante el partido.
La expansión del fútbol en Estados Unidos ha impulsado este mercado, que ha crecido desde que varios estados comenzaron a legalizar las apuestas deportivas.




