La reforma policial como garantía ciudadana
Los lamentables acontecimientos de Herrera han vuelto a colocar la reforma policial en el centro del debate nacional. El enojo es válido y el dolor de una familia que pierde a un miembro merece toda la solidaridad. Sin embargo, este momento debería reafirmar que la reforma policial constituye una garantía civil: un mecanismo que no debe debilitarse por un incidente, sino fortalecerse para garantizar que no se repita.
La reforma policial no debe ser juzgada por el comportamiento individual, sino por la capacidad institucional para prevenir, investigar, sancionar, fortalecer los sistemas de control y profesionalizar a sus miembros para garantizar la seguridad pública. Éste es el verdadero significado de la reforma policial, que busca crear una nueva visión institucional basada en la disciplina, la capacitación, la transparencia, el respeto a los derechos humanos y el servicio a la ciudadanía, entendida como un deber público y no como una oportunidad de beneficio personal. Por eso, prácticas como la llamada "macutio" no tienen cabida en la nueva policía.
Por lo tanto, pase lo que pase, debemos apoyar el proceso de reforma, cuyo objetivo es garantizar un servicio policial humano, ordenado y responsable, con consecuencias para aquellos miembros que se desvíen de los principios según los cuales se debe realizar el trabajo policial.
Personalmente, creo que es importante mantener la coherencia en las políticas. Así como sostuve que el Alto Mando de la Policía no fue responsable del lamentable incidente ocurrido al niño en Villa Altagracia, Boca Chicate o durante el Carnaval de Santiago, hoy mantengo la misma posición respecto de lo ocurrido en Herrera. Lo ocurrido no es responsabilidad de quienes ordenan a la policía; Se trata de un acontecimiento profundamente trágico cuya responsabilidad, en principio, recae en quienes participaron directamente en él.
La responsabilidad personal no puede ser una condena automática de todo un proceso de transformación institucional ni un juicio sumario contra el Alto Mando de la Policía, que hemos visto cómo ha trabajado, investigado con total transparencia, garantizado el debido proceso y aplicado las consecuencias legales y disciplinarias correspondientes.
También es importante resaltar la humanidad con la que la dirección policial ha afrontado estos difíciles momentos. La presencia del Director de la Policía Nacional con las familias afectadas no debe verse sólo desde un punto de vista institucional o protocolario, sino desde la sensibilidad de un ser humano que se acerca al dolor ajeno; No como una autoridad distante, como él lo expresa: un padre que comprende el sufrimiento de otras familias y que expresa solidaridad ante situaciones profundamente dolorosas.
Tales acciones reflejan que la transformación policial no sólo significa cambios en estándares, estructuras o procedimientos, sino también una nueva forma de entender la práctica del liderazgo, donde la autoridad debe ir acompañada de la compasión, la responsabilidad y la cercanía con los ciudadanos.
La Policía Nacional es una institución con nueve décadas de historia; Por lo tanto, la transformación de una cultura que se ha construido durante tantos años no se producirá de inmediato. Es un proceso que requiere tiempo, formación, supervisión permanente y una firme determinación para consolidar una policía cada vez más profesional, cercana a la ciudadanía y respetuosa de los derechos humanos.
Apoyar la reforma policial no significa hacer la vista gorda ante las irregularidades o no exigir rendición de cuentas cuando corresponda; Se entiende que el camino correcto no es atacar el proceso de transformación, sino fortalecerlo y convivir con él como sociedad, para que hechos como el ocurrido en Herrera no se repitan, porque las reformas policiales nacieron para enfrentar estas conductas.
Así como la sociedad exige con razón que la policía opere dentro de un marco de respeto a la constitución, la ley y los derechos humanos, también lo es la necesidad de aumentar el respeto de los ciudadanos por la policía y los agentes de policía.
La reforma policial representa una oportunidad histórica para consolidar una institución más profesional, unida y comprometida con los derechos humanos. Esto requiere del esfuerzo conjunto del Estado, las instituciones y la sociedad, de donde parten los hombres y mujeres que conforman la policía nacional.
Un enfoque policial moderno incluye formación, disciplina, moralidad pública, transparencia y respeto por la dignidad humana, poniendo el trabajo policial al servicio del interés común. Ese camino se está allanando.




