ENTRETENIMIENTO

Confianza en las instituciones: señales de alerta para la democracia dominicana

Tercera Cumbre Ministerial sobre Gobierno Corporativo Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), Realizado en Asunción, Paraguay en noviembre de 2025, sirvió de escenario para la presentación de la encuesta de la OCDE sobre los determinantes de la confianza en las instituciones públicas en América Latina y el Caribe. Más que una medida de la popularidad de los gobiernos, el estudio ofrece una radiografía de la salud de la gobernabilidad democrática en la región

resultado son molestos. Sólo el 35,2% de los latinoamericanos expresa una confianza alta o moderadamente alta en su gobierno. La confianza en el Congreso alcanzó sólo el 27,5%; en el Poder Judicial, el 35,5%; En sistemas electorales, 39,1%; Y en los partidos políticos, apenas el 19,5%. Ninguna de las principales instituciones democráticas puede inspirar confianza a la mitad de la población.

Esta caída de la confianza en las instituciones se produce en un contexto donde la delincuencia y la inseguridad son las principales preocupaciones de los ciudadanos (60%), seguidas de la corrupción (49%), el desempleo (39%), la inflación (36%) y la pobreza y desigualdad (31,2%).

República Dominicana presenta indicadores relativamente buenos en comparación con el promedio regional, pero esto no debería llevar a la complacencia. El 38,9% de los dominicanos expresa confianza en el gobierno; 36,7% en el Congreso Nacional; el 38,6% en el poder judicial; el 44,8% en el sistema electoral; Y sólo el 20,8% sobre partidos políticos. En todos los casos se repite el mismo patrón regional: Ninguna institución democrática goza del apoyo de la mitad de los ciudadanos.

El contexto nacional explica buena parte de estos resultados. Para el 48,5% de los encuestados, la delincuencia y la violencia se encuentran entre los tres principales problemas del país; Le siguen la corrupción (41,05%), la inflación (40,21%), el desempleo (32,3%) y la pobreza y desigualdad (26,3%).

Sin embargo, el dato más revelador no es que el 38,9% confía en el gobierno, sino que el 47% expresa poca o ninguna confianza, mientras que sólo el 13% mantiene una posición neutral. Es decir, la incredulidad ahora claramente ha superado a la fe. La misma situación está empezando a observarse en otras instituciones básicas de la gobernanza democrática.

Dos estadísticas merecen especial atención. La confianza en los partidos políticos apenas ha alcanzado el 20,8%, lo que refleja el descontento de los ciudadanos no sólo contra el gobierno en el poder, sino contra todo el sistema de representación. Más preocupante es la confianza en la policía, de sólo el 27,7%, muy por debajo del promedio regional del 43,7%. Cuando la institución responsable de garantizar la seguridad inspira tan poca confianza, los ciudadanos están más dispuestos a apoyar soluciones no convencionales y liderazgos que prometan resultados inmediatos, incluso si eso significa concentrar más poder en el poder ejecutivo.

Otro hecho destacable es que fuerzas armadas Registran un nivel de confianza del 54,6%, superior al de todas las instituciones civiles. Esto no constituye una anomalía exclusivamente dominicana, pero refleja una tendencia preocupante: cuando las instituciones asociadas con la orden reciben más apoyo que las instituciones representativas, la sociedad comienza a privilegiar la competencia sobre el equilibrio subyacente. Democracia liberal.

La experiencia internacional muestra que la democracia no suele colapsar repentinamente. Se erosionan gradualmente cuando ya no responden a las preocupaciones básicas de la población. Es entonces cuando amplios sectores de la ciudadanía comienzan a considerar que el orden, la seguridad y la eficiencia son más importantes que los procedimientos, los contrapesos institucionales o las garantías democráticas.

D República Dominicana Evite esa ruta mientras todavía haya tiempo. Pero esto requiere que todo el liderazgo político –gobierno, oposición y sociedad civil– comprenda que la principal amenaza a la democracia proviene no sólo de quienes cuestionan sus instituciones, sino también de la incapacidad de estas instituciones para brindar seguridad, combatir la corrupción, contener el costo de vida y mejorar el bienestar de la gente.

La advertencia clave de este estudio es clara: cuando la democracia deja de producir resultados, comienza a perder legitimidad. Y cuando pierde legitimidad, amplios sectores de la ciudadanía comienzan a apoyar soluciones que, si bien se originan dentro de normas democráticas, en última instancia socavan sus propios contrapesos institucionales. Así comenzaron a abrirse camino las democracias liberales. La mejor manera de evitarlo sigue siendo la misma: fortalecer la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, con resultados concretos.

retrato

Juan Temístocles Montás

Source link

Redacción - ACN

Somos un portal de noticias líder en la República Dominicana que se especializa en ofrecer una cobertura informativa integral. Desde eventos políticos y económicos hasta avances científicos y noticias de entretenimiento, este sitio web es tu fuente confiable para mantenerse al día con los acontecimientos más relevantes tanto a nivel nacional como internacional. Además de ofrecer informes actualizados, ACN también se destaca por sus análisis en profundidad y sus entrevistas exclusivas que proporcionan una comprensión más completa de las noticias.

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba botón