Niños sin garantía de vida
El nacimiento humano es un acontecimiento místico: Marca el comienzo de la vida. Hoy este sagrado derecho está siendo vulnerado por decisiones estatales que chocan con la Constitución, la Ley General de Salud, la Declaración de los Derechos del Niño y los protocolos nacionales e internacionales que protegen la vida materna y neonatal.
su valor OMS Y OPS Lo tienen claro: el parto es un acto de amor, un proceso que requiere respeto, apoyo, privacidad, información y atención libre de violencia. El protocolo impuesto desde abril de 2025 viola ese carácter y vulnera todos los principios y derechos que rigen la atención de la maternidad en el país. Violación directa de documentos oficiales del Ministerio. salud publica (2013, 2017, 2019, 2020) y guías internacionales.
Las consecuencias son brutales. La presencia de agentes de inmigración en las salas de parto ha causado pánico entre las mujeres dominicanas negras, las mujeres de ascendencia haitiana y los inmigrantes. Muchas optaron por dar a luz en el monte, en casas avanzadas o en situaciones de alto riesgo para evitar el arresto. Otras son detenidas inmediatamente después de dar a luz. En algunos casos, sus hijos quedan abandonados y desprotegidos, expuestos a complicaciones que podrían costarles la vida.
Esto no es una política pública: es una amenaza directa a la salud pública.
él Colectivo Migración y Derechos HumanosRespaldado por más de 1.000 firmas de representantes de organizaciones e instituciones en una campaña civil, solicitada al Presidente de la República frente al Palacio Nacional el 22 de junio. Lewis AbindarCancelar este protocolo. Su mensaje es contundente: los hospitales deben ser espacios seguros, no centros de persecución. "Una sala de partos no es el lugar para desarrollar una política de inmigración", advierten. Y tienen razón. Cuando una mujer evita ir al hospital por miedo, el Estado está fallando en su responsabilidad más básica: proteger la vida.
Una petición al Presidente no es una demanda aislada. Es la voz articulada de organizaciones de salud, defensores de derechos humanos y sectores sociales que conocen la realidad de las poblaciones vulnerables. Pidieron la cancelación inmediata del protocolo de inmigración y el retiro de los agentes de inmigración del hospital. Que la vida sea respetada.
Piden un diálogo con la sociedad civil, los trabajadores de la salud y las agencias especializadas para desarrollar una política de inmigración que no sacrifique la dignidad humana ni la salud pública. Una política que no discrimine y que no haga del miedo parte del proceso de nacimiento.
Ningún niño debería venir al mundo sin garantía de vida. Y ninguna mujer debería dar a luz bajo terror y amenazas a su integridad.




