Episcopado
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La Iglesia católica se prepara para seguir un camino de unidad con guía colectiva. Con la adquisición de nueva autoridad, se da consenso sin que una sola voz autoritaria hable por todos.
Se trata de uno de los movimientos más importantes de la Iglesia católica desde el virtual retiro del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien tenía todos los poderes en sus manos.
Cada obispo es jefe y consultor del área donde se ubica su templo. Ahora con un liderazgo colectivo se respetan las capacidades de cada individuo y se busca el consenso y no las decisiones unilaterales.
Ojalá la iglesia pueda restablecer la unidad, que a veces sufre grietas que no llegan a la opinión pública, pero se mantiene en la forma en que trabaja cada obispo.
La nueva Junta Directiva de la Conferencia Episcopal Dominicana tiene mucho trabajo por hacer. Esto tiene como objetivo atraer a feligreses que han pasado a otras órdenes religiosas y garantizar que un número representativo de jóvenes dominicos recurran al sacerdocio.
En el fondo, los católicos necesitan desarrollar un mensaje de conciencia y examinar las razones por las que tantos de sus feligreses abandonan sus iglesias por otras religiones.
Los católicos tienen una gran ventaja, estando representados en todo el territorio nacional, mientras que los Misioneros, en su mayoría, forman congregaciones separadas.
La nueva fase de la conferencia del Episcopado dominicano se ve obligada a estudiar en profundidad la decadencia de la vocación sacerdotal. Los jóvenes de hoy no parecen interesados en ingresar al seminario.
Más que deseo personal debe haber motivación desde distintos ángulos, apatía, poca responsabilidad social, celibato e incumplimiento de normas y reglamentos.
Depende de la nueva autoridad de la Iglesia Católica abordar las cargas sociales del país como la corrupción, la marginación, la falta de estudio con abandono en el nivel más bajo de educación, el feminicidio, la delincuencia callejera y la exclusión con pérdida de fe y esperanza en el presente y el futuro.
Sobre sus hombros se propondrá la solución de los problemas nacionales, considerando que son una de las pocas instituciones fuertes, creíbles y dispuestas a enfrentar los obstáculos de los antepasados de los dominicanos, cuya solución hoy se exige.
El pueblo dominicano espera un acto de su compromiso social y espiritual
Manuel Hernández Villeta.



