Festival dominicano en el Alto Manhattan acosado por funcionarios del alcalde Mamdani
Nueva York. El tradicional "Festival del Sabor Dominicano", celebrado por sexto año consecutivo con la participación de miles de dominicanos, entre otras nacionalidades, fue hostigado en esta edición por funcionarios del alcalde Johran Mamdani.
La celebración se vio empañada este año por la supervisión demasiado personal del comisionado del Departamento de Bomberos, Michael Berolatti, y de Eventos, Christina Galliano.
El propio jefe de bomberos se encargó de medir el espacio, demarcarlo, y otros bomberos observaron la venta de alimentos a pocos metros para intervenir e incluso dar la más mínima sugerencia.
Se tomaron reiteradas medidas fuera de lugar, como la movilización de las mesas empresariales participantes en la actividad, prohibir la venta de la bandera dominicana, notificar al director de la actividad en medio del evento, obligándolo a legalizarla inmediatamente y devolverla.
Intentó intimidar a este reportero, el propio Berolatti, para que no grabara ni tomara fotografías.
Elida Almonte participa en el festival para personas mayores de Nueva York. 26 y 27 de junio de 2026
A pesar del ambiente de armonía y organización característico del festival, muchos quisqueños asistentes notaron el acoso, lamentando profundamente el trato recibido por primera vez por parte de representantes de organismos municipales.
Desde las 6:00 horas del primer día, durante el montaje de actividades, diversos inspectores y representantes municipales ejercieron una presión constante sobre los organizadores, principalmente sobre su directora, Elida Almont.
Lo mismo ocurrió con múltiples participantes, aunque cada exposición contó con los permisos y requisitos requeridos por parte de las autoridades. Estas acciones crearon momentos de tensión e incertidumbre innecesarias en el evento plenamente autorizado, se informó.
El día del cierre también se produjo una nueva ronda de inspecciones, cuando "agentes encubiertos" intentaron acusar falsamente a la organización de venta de bebidas alcohólicas, ya que un asistente portaba una cerveza.
La agencia respondió de inmediato que tiene control sobre los vendedores autorizados dentro del festival, pero no puede controlar lo que cada visitante trae consigo o come fuera del área bajo su responsabilidad.
"Es decepcionante que un evento cultural, familiar y comunitario, que ha demostrado ser una institución modelo durante años, enfrente ahora un nivel de escrutinio y exigencias que exceden lo razonable", declaró Almonte consultado por este periodista.
El “Festival del Sabor Dominicano” cumple estrictamente con todos los permisos, políticas, inspecciones y protocolos requeridos por las autoridades, consolidándose como un evento maduro, seguro y ampliamente apoyado con la comunidad, líderes locales, organismos de seguridad pública y la presencia de toda la familia (adultos, niños y adultos mayores).
La organización llama a las agencias municipales a seguir velando por el cumplimiento de la ley, pero ejerciendo sus funciones con proporcionalidad, respeto y cooperación hacia eventos culturales que fortalezcan el tejido social y contribuyan al desarrollo económico de nuestra comunidad.




