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El auge de los motociclistas en nuestro país ha creado una serie de preocupaciones sobre la seguridad vial, los accidentes y sus consecuencias. Según datos del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), en el primer semestre de 2026 se registraron más de 1.500 accidentes de motocicletas, que resultaron en cerca de 300 muertes. Esta cifra representa un alarmante aumento del 15% con respecto al mismo período del año pasado. Además, estos accidentes cuestan a los hospitales millones de pesos, lo que representa una carga importante para el sistema de salud pública.
Actualmente, se estima que existen más de 1,5 millones de motocicletas en el país, lo que equivale aproximadamente al 30% del total de vehículos matriculados. Este aumento constante de las importaciones de motocicletas, especialmente los modelos de mayor cilindrada, ha superado las expectativas a pesar de las precauciones de seguridad. La tendencia sugiere que esta cifra seguirá aumentando, lo que podría agravar la situación.
Los problemas asociados al uso de motocicletas son múltiples: irrespeto a las normas de tránsito, no uso de cascos protectores y prevalencia de conductores imprudentes. Muchas veces, los motociclistas son vistos como un peligro en la carretera, especialmente cuando viajan en grupo. Esta percepción crea miedo. La violencia asociada al robo ha contribuido a crear un ambiente de inseguridad, exacerbando el problema.
Para abordar esta crisis se pueden considerar soluciones implementadas en otros países. En países como India y Brasil se han impulsado las motocicletas de tres ruedas para el transporte de pasajeros, demostrando ser una opción más segura. Además, exigir cascos a todos los pasajeros y crear carriles exclusivos para motocicletas ha ayudado a reducir los accidentes.
En República Dominicana, algunas de las propuestas incluyen imponer mayores impuestos a la importación de motocicletas de gran cilindrada, restringir el funcionamiento de dos motores a ciertos momentos y lugares, y aumentar el costo y cobertura de los seguros. También se ha sugerido aumentar las multas para los infractores de las normas de tráfico y proponer programas de formación para los automovilistas.
La situación actual requiere un enfoque integral que involucre a las autoridades, la sociedad civil y los automovilistas. Sólo a través de medidas efectivas y cooperativas será posible "mitigar" el impacto de este problema y mejorar la seguridad vial en el país.




