Odio que mata
Un adolescente haitiano fue asesinado recientemente en una casa ConanLa ejecución de los tres compañeros no puede entenderse como un incidente aislado o un fracaso institucional general. Es la expresión extrema de un crimen de odio, resultado de un contexto social estructural que se ha profundizado en República Dominicana en los últimos años.
Este crimen ocurre en un contexto donde se han normalizado discursos y prácticas abusivas hacia la población haitiana. D Deportación masivaRealizadas con creciente intensidad, reforzaban la imaginación que legitimaba la discriminación racial. Estas políticas promueven la segregación, la intimidación y crean un ambiente de opresión que afecta tanto a haitianos como a dominicanos de ascendencia africana. En los espacios públicos se escuchan expresiones como “haitiano, vete a tu país”, mientras los dominicanos de piel oscura deben insistir entre lágrimas: “No soy haitiano, soy dominicano”.
Este clima de odio impregna el centro educativo, donde Bullying, exclusión y maltrato A niños, niñas y adolescentes negros. También se reproduce en espacios de convivencia social y organización institucional. Los adolescentes atacantes de la casa de Konani actuaron dentro de un marco social en el que la violencia contra el pueblo haitiano era tolerada y desaparecida.
caso estefora (noviembre de 2025), la niña haitiana de 11 años que se ahogó en una escuela de Santiago frente a profesores y alumnos que no hicieron nada para salvarla, confirma la gravedad del problema. La posterior indiferencia institucional (notificar a su madre cuatro horas después, no recibirla a su llegada, llorar quince días después) revela una inhumanidad que no es accidental. “La indiferencia ante el riesgo de dolor y muerte refleja discriminación y negación de derechos” (Vargas, HOY, 11 de diciembre de 2025).
Ambos acontecimientos –el asesinato de Konani y la muerte de Stephora– están conectados por la misma fórmula: la normalización. Racismo y xenofobiaDiscurso gubernamental y prácticas sociales que devalúan la vida del pueblo haitiano. Cuando el Estado fomenta o tolera actos inhumanos, la sociedad aprende a reproducir esa inhumanidad.
Estos incidentes demuestran que los derechos humanos no se respetan plena o equitativamente en el país. Se necesita una voluntad política real para romper este clima de odio y garantizar la justicia, la equidad y una protección efectiva para todas las personas, independientemente de su origen o color de piel.
se requiere Política contra el apartheid En las escuelas, protocolos de protección con enfoque de derechos, capacitación obligatoria en no discriminación, revisión de prácticas migratorias, campañas públicas contra el odio y sistemas de supervisión independiente en las instituciones de acogida.




