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El 1 de junio de 1966, hace exactamente 60 años, el pueblo dominicano, luego de una guerra fratricida, sumido en la humillante presencia de botas extranjeras pisoteando el suelo sagrado de la República, dio una de las mayores demostraciones de civilización y sabiduría de toda su historia, cuando acudió a votar por el resto de la República. Estado de derecho, quebrantado el 25 de junio. Septiembre de 1963.
Con esta elección, dejamos atrás los oscuros giros de nuestra historia, secuestrando el país y bajo el gobierno de una aristocracia ambiciosa, sedienta de poder y dinero, ajena a la difícil situación de un pueblo que durante mucho tiempo ha ignorado la estabilidad, la manipulación y la corrupción de un gobierno real que llevó a la quiebra las finanzas del país.

En ese ambiente enrarecido, el pueblo dominicano no eligió, en rigor, entre dos candidatos, Juan Bosch y Joaquín Balaguer, sino entre los dos principios que ambos representaban y que a su juicio era el más indicado para dirigir el país y promover la reconciliación y la paz de la familia dominicana.
En otras palabras, elegir al candidato más adecuado para desempeñar esa tarea y apoyarlo con el voto mayoritario de nuestros conciudadanos.
En esa elección, se devolvió al pueblo el derecho a elegir libremente su destino sin la influencia de agitadores del odio y empresarios.
La importancia de esta elección para la República la describe mejor el propio candidato Joaquín Balaguer en el último párrafo del discurso. La ciudad de San Juan de la Maguana, el 30 de mayo de 1966, que me permito reproducir: ¨ El 1 de junio, fecha fijada para las elecciones, el pueblo dominicano estará llamado a decidir, frente a una línea histórica como la de Pizarro, el conquistador del Perú. Describe a los pies de sus seguidores que comienzan a vacilar cerca del final de la extraña aventura: Aquí vamos, señores, a la guerra perpetua, al caos ordenado, a los ataques sin sentido, a la lucha de clases, a la opresión implacable y a la democracia desenfrenada, y aquí, a donde vamos, a la libertad sin ley, al Estado de derecho. Paz con amor y justicia.
El pueblo, sabiamente, eligió al Dr. Joaquín Balaguer con cerca del 58% de los votos, cambiando el curso de nuestra historia.
Por eso el aniversario debe ser motivo de celebración para todo el pueblo dominicano, y no sólo para los balaguristas. Gracias a esa acertada decisión, punto de partida de un gobierno que sentó las bases de un modelo de desarrollo que ha permitido al país convertirse en un ejemplo para el Caribe y toda la región centroamericana, vivimos en democracia, gozamos de una extraordinaria infraestructura vial, aeroportuaria y marítima, además de una envidiable estabilidad social y un crecimiento económico ejemplar, incluso frente a ese mundo incierto.
Joaquín Balaguer fue el punto de partida de la república que hoy tenemos. Entonces, como estadista, "Sólo él tiene significado, los demás no son más que sombras que vuelan."
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