Fantasma de Gonzalo (me gusta) | ACN

Escuche el articulo
La insistencia de algunos sectores y grupos internos del Partido de la Liberación Dominicana por volver a promover a Gonzalo Castillo como proyecto presidencial para 2028 no responde a un clamor popular ni a una mayoría al interior del partido.
Responde a la lucha por la supervivencia política. Un intento desesperado de ciertos grupos por conservar partes del poder tras la debacle de 2020.
Hay corrientes dentro del PLD que no ven a Gonzalo como un fenómeno electoral. Lo ven como un mecanismo de seguridad interna.
Un muro de contención contra posibles nuevos liderazgos que podrían derribar viejas estructuras y desplazar a operadores históricos acostumbrados a controlar candidatos, recursos y decisiones.
Para estos sectores, Gonzalo representa la seguridad.

Es una figura muy conocida, asociada a modelos políticos en los que muchos aún mantienen influencia.
Por eso algunos insisten en reciclar su candidatura, incluso cuando su imagen pública sigue marcada por cuestionamientos judiciales y una derrota aplastante.
Detrás de esta insistencia hay un profundo fenómeno psicológico. Muchos líderes se han convertido en huérfanos políticos después de perder el poder.
A lo largo de los años, han construido su identidad en torno al control estatal, el acceso institucional y la capacidad de distribuir influencia.
La derrota no sólo les despojó de su posición; Rompió su camino hacia la política. En esta situación, aferrarse a Gonzalo les sirve como refugio emocional y un intento de revivir el último momento en el que aún se sienten fuertes.
A esto se suma la vieja cultura del clientelismo político dominicano. Dentro de ciertas estructuras partidistas, la lealtad a menudo no se basa en ideas, sino en relaciones de dependencia, privilegios y ventajas.
Para muchos operadores del interior, Gonzalo sigue simbolizando riqueza, maquinaria y poder operativo.
El problema es que estos partidos siguen leyendo el país con una vieja lógica.
Confunden el control del partido con el apoyo social. Y ahí radica tu gran error.
La sociedad dominicana ha cambiado. Hoy el electorado es más desconfiado, más dispuesto a castigar y menos tolerante con la sombra del pasado.
Por eso, mientras algunos sectores del PLD apuestan al fantasma de Gonzalo Castillo, lo que en realidad proyectan no es poder político, sino miedo a desaparecer.
Comparte en tu red:



