¿Justicia o abuso? Los vendedores ambulantes pelean
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Las condiciones de maternidad soltera, desempleo o pobreza justifican que los vendedores ambulantes trabajen al margen de la ley.
Las personas que se ganan la vida vendiendo agua mineral, refrescos, maní, anacardos, mangos, aguacates y dulces en las calles, si no infringen la ley, no hay razón para detenerlos, confiscar sus productos o tratarlos como una molestia.
Lo que se debe evitar es que la venta ambulante suponga una amenaza para el orden público, la higiene, la salud, la seguridad y el decoro.
Hay vendedores, aparcadores y limpiaparabrisas que molestan porque acosan a los conductores.
Deberían ponerse en orden.
Pero no todos los vendedores ambulantes se comportan de la misma manera.
En la esquina de San Martín y Ortega y Gasset hay muchos vendedores que no han recibido la más mínima queja por parte de conductores y vecinos.
Sin embargo, como denunció la señora Marianelis Guillén, a cada momento son detenidos y confiscadas sus pertenencias, aunque ni siquiera están ocupando ilegalmente ningún espacio público.
Actuar no se trata de decir palabrotas.




