¿Puede el amor sobrevivir sin intimidad?
Hay relaciones donde el amor todavía existe. Sin embargo, aunque nadie del exterior lo nota, quienes viven allí saben que algo ha cambiado. A medida que cae la noche, el deseo disminuye, los besos, las caricias y los abrazos se hacen menos frecuentes, y surgen dudas y preguntas inevitables. ¿Es una fase pasajera? o ¿Se puede vivir en una relación sin intimidad?
Para la terapeuta sexual y de pareja, Dra. Mirta Castillo, la respuesta es sí. Los expertos confirman que una relación puede permanecer estable y saludable, incluso si la intimidad física se reduce significativamente o incluso desaparece. Sin embargo, aclara que dependerá de cómo se sienta cada miembro de la pareja ante la situación y los acuerdos que ambos hayan tomado a lo largo de la relación.
"Hay que enfatizar que el sexo es una parte importante de una relación, pero no es todo lo que la sostiene; hay que considerar el cariño, la confianza, el respeto, la comunicación, la complejidad, el apoyo mutuo, entre otros aspectos fundamentales para mantener un vínculo sano".
Añade que no se trata de cuantificar la relación sexual de una pareja, sino de evaluar si ambos están satisfechos con la forma en que viven su relación.
“Hay parejas que pierden la intimidad física por diversos motivos, como estrés, crianza de los hijos, cambios hormonales, enfermedades, etc., y sin embargo mantienen una relación fuerte y satisfactoria. Por otro lado, hay aquellas cuya falta de intimidad requiere muchas veces ayuda desde la tristeza, la depresión, los sentimientos de distancia o el rechazo”, al Centro Vida y Familia, El Nacional.
En cuanto a cómo distinguir una fase normal de un problema más profundo, el doctor Castillo señala que uno de los indicadores clave es la forma en que las parejas afrontan esa realidad. Si ambos entienden lo que está pasando, hablan de ello con naturalidad y mantienen el afecto y la intimidad, probablemente sea una situación temporal.
En cambio, cuando la falta de intimidad va acompañada de largos silencios, discusiones frecuentes, rencores, sentimientos de rechazo o una clara distancia emocional, la experta considera que puede tratarse de un conflicto que amerite la intervención de un terapeuta sexual y de pareja.
Aún así, asegura que la ausencia de intimidad no siempre conduce al deterioro de la relación. "Es posible reconstruir la intimidad en una relación, incluso después de un largo período de distancia, rutina o conflicto no resuelto. Sin embargo, este proceso requiere deseo, compromiso y la participación activa de ambos miembros de la pareja. La intimidad no siempre se restablece de forma espontánea, sino que es el resultado de un trabajo consciente para restablecer la confianza y la conexión emocional", afirmó.
La terapeuta explica que reconstruir la intimidad pasa por promover el diálogo, donde ambos puedan expresar cómo se sienten, cuáles son sus necesidades y sus expectativas sobre la relación; Sin juzgar ni criticar a los demás.
"Del mismo modo, es importante desarrollar pequeños gestos de intimidad, compartir tiempo de calidad, mostrar interés mutuo y crear espacios de encuentro, ya que la intimidad emocional favorece el reencuentro físico", apunta, señalando que "no todas las parejas consiguen restablecer la intimidad de la misma manera ni a la misma velocidad. En algunos casos pueden resistir, para que resistan, para que les den el apoyo necesario, para avanzar y crear nuevas formas de conexión".
Finalmente, el Dr. Castillo enfatiza que una crisis no tiene por qué marcar el final de una relación. Al contrario, "cuando hay un compromiso compartido, la crisis puede convertirse en una oportunidad para construir una relación más consciente, más auténtica y más fuerte que la que tenían antes de entrar en ese período crítico".




