Cuatro de cada diez hogares dominicanos sufren por acumulación de basura
La gestión de residuos sólidos se ha convertido en la crisis ambiental y de infraestructura más aguda en el vecindario del país.
Resultados de la encuesta ENHOGAR 2025 Muestra que el 39,7% de las viviendas se consideran afectadas directamente por la acumulación de basura en su entorno.
Momentos de un ataque contra un camionero de basura en Santiago.
Este problema es similar a la contaminación por la música alta de las tiendas de comestibles o de los vecinos (40,4%) y el ruido de los vehículos (38,0%).
La exposición a vertederos improvisados y sistemas retrasados de recogida de residuos varía alarmantemente entre regiones.
Ozama o su área metropolitana lidera la tasa de contaminación ambiental percibida, con un 57,5% de sus hogares afirma sufrir al menos un foco de contaminación.
En contraste, las provincias del Sur Profundo agrupadas en la región de Enriquillo reportan el menor impacto con un 35,3%.
El principal sistema de eliminación de residuos a nivel nacional es el servicio de los gobiernos locales, siendo el 87,2% de los residuos domésticos recogidos por ayuntamientos o empresas de recogida privadas.
Sin embargo, la frecuencia de este servicio dista mucho de ser eficiente. Sólo el 12,5% de los beneficiarios recibe camiones recolectores diariamente, mientras que el 39,7% recibe servicio cada dos o tres días, y el 39,1% sólo una vez por semana.
La falta de constancia o ausencia de camiones municipales obliga a miles de hogares a recurrir a prácticas altamente perjudiciales para el ecosistema y la salud humana. En entornos rurales, el 17,1% de los hogares admite que eliminan directamente los residuos mediante la quema, en comparación con sólo el 1,0% en las zonas urbanas. Otro 5,4% de la población nacional prefiere tirarlo en un patio, terreno baldío o en la calle.
La quema de basura en las zonas rurales libera sustancias químicas altamente tóxicas a la atmósfera que contaminan el aire respirable, dañan la vegetación y se depositan en los suelos agrícolas y las aguas superficiales. Estos datos revelan la urgente necesidad de implementar políticas estructuradas de recolección que detengan la proliferación de vertederos y permitan la incineración de residuos en comunidades remotas.




