El maestro que nos enseñó a ver.
Cuando un periodista se retira del bullicio de la redacción, se lleva consigo una forma de ver el mundo. Si bien aquel periodista dedicó su vida a visibilizar las partes que la historia oficial se empeñó en ocultar, su partida nos obliga a hacer lo que él mismo nos enseñó: nombrar, reconocer, agradecer.
Escribí sobre el maestro hace apenas tres años. Bienvenido Álvarez Vega Con motivo de los Premios Nacionales de Periodismo 2023. Lo hago desde un lugar especial: una mujer que ha encontrado -desde 2014- la oportunidad de documentar la vida de mujeres pioneras en las páginas de la revista Hoy que el gobierno se ha esforzado en borrar.
Desde el sábado pasado, antes de anunciar su retiro de la redacción que por tanto tiempo ha sido su trinchera, he regresado a ese mismo lugar –de odio y reconocimiento– para dedicar este espacio que nos brindó con la misma entereza con la que siempre ha ejercido su profesión.
Repito que hay una línea que, a lo largo de un siglo, José Ramón López Con Bienvenido Álvarez Vega. La maestra lo dibujó, sin saberlo. PETRONILLA ANGELICA GOMEZ BREA -revista Fémina, que mañana 15 de julio cumple 104 años—cuando en 1922 tomó la pluma para defender a López de la indiferencia de una prensa que no sabía medir su propio valor. Gómez Brea luego escribió que esperaba que la historia "enmendara pronto los aportes hechos". El maestro Álvarez Vega ha sido parte de esa revisión durante décadas.
Lo que distingue a Álvarez Vega en el periodismo dominicano no es sólo su rigor académico (su radiografía de la propiedad de los medios sigue siendo una referencia convincente en las aulas) ni su carrera de décadas al frente de la redacción. Lo que lo distingue es más difícil de construir y más fácil de perder: una voluntad genuina de escuchar voces que no están escritas (aquellas que el partido gobernante quiere silenciar).
A través de columnas y trabajos publicados en Hoy, Teacher abrió espacio para un feminismo académico en el que República Dominicana Todavía lucha por su lugar en la conversación pública. Permitió el rescate de nombres, trayectorias, luchas. Permitió que mujeres como Petronilla Angélica Gómez Brea, como Rosa Semestre, como tantas otras maestras y pioneras que promulgaron la ciudadanía dominicana desde los márgenes, volvieran a ocupar el centro de la historia, aunque fuera por el espacio de una columna quincenal.
Es una decisión política en el periodismo. Es lo que cuenta y quien cuenta quien es seleccionado.
Así, Gómez Brea se alarma, en aquel artículo de hace un siglo, de que la prensa nacional no perfile "en su justo valor" la vida de los periodistas dominicanos que merecen ser recordados. La pregunta que dejó en el vacío: ¿a quién le importa la memoria de quienes se preocupan por la memoria?, aún perdura.
Al maestro Álvarez Vega le debo algo que no siempre se puede devolver: estar seguro de que nuestra historia –la historia de las mujeres dominicanas– también tiene un lugar en el periodismo serio, en el periodismo crónico, en el periodismo estudiado.
Él se retiró de el periódico de hoyPero no desaparece por completo. Está en todas las clases donde alguien menciona su análisis de los medios. Está en cada columna que alguien escribe porque leyó sus editoriales y se dio cuenta de que se puede hacer periodismo con rigor y espíritu al mismo tiempo. Después de todo, sigue siendo el hilo invisible que une a Petronilla Angélica Gómez Brea con el presente: aquellos que creían que nombrar era un acto de justicia.
La Historia, la maestra, ya está haciendo su corrección. Y tú eres parte de ellos. ¡Muchas gracias y viva el periodismo que representas!




