Políticos y funcionarios

En una democracia madura, la política y la administración pública se necesitan mutuamente, pero no son lo mismo. Sin embargo, en la cultura política latinoamericana, y especialmente en la República Dominicana, ambos conceptos suelen confundirse. Se cree que quien ha demostrado capacidad para hacer política será automáticamente un buen administrador del Estado, o un funcionario eficiente, por el simple hecho de ocupar un cargo, poseerá liderazgo político. La experiencia demuestra todo lo contrario.
La principal responsabilidad de los políticos es explicar las necesidades de la sociedad, generar consenso, aclarar a la mayoría y presentar una visión del país. Su trabajo es convencer, dialogar, generar confianza y movilizar la voluntad en torno a un proyecto conjunto. Vive de la legitimidad que le otorga la ciudadanía y su éxito depende de su capacidad para conectarse con las aspiraciones de la gente.
Los funcionarios gubernamentales, por otra parte, tienen obligaciones diferentes. Su vigencia no se mide por los aplausos ni por la popularidad, sino por la eficiencia, la transparencia y los resultados. Estáis llamados a gestionar los recursos que no son vuestros, aplicar la ley con imparcialidad y velar por que cada decisión contribuya al bien común. Mientras el político marca el rumbo, el funcionario convierte ese rumbo en hechos concretos.
Los problemas surgen cuando ambos roles se mezclan en lugar de restringirse. Hay funcionarios que nunca abandonan el comportamiento de los candidatos permanentes. Dedican más tiempo a preservar su capital político que a fortalecer las instituciones que gobiernan. La gestión pierde profundidad porque la percepción deja de resolver problemas prioritarios para centrarse en la gestión.
También ocurre lo contrario. Hay líderes con extraordinarias capacidades administrativas que fracasan en política porque no conocen el valor del diálogo, la negociación y la construcción de consensos. La gestión de una organización requiere procedimientos y disciplina; Liderar una sociedad requiere sensibilidad, visión estratégica y comprensión de la complejidad humana.
Ángel Puelo




