Dinero y moralidad

El dinero se ha convertido en una especie de dios en la sociedad moderna. Él es el sustituto de Dios. Y, si no tenemos cuidado, dominará y destruirá nuestras vidas. Henry Fielding tenía razón: "Si haces del dinero tu dios, te atormentará como el diablo".
El poder del dinero se define como el poder económico para adquirir bienes y servicios, pero su impacto real incluye dimensiones filosóficas y sociales. Aunque el enfoque ético enfatiza la importancia de la moral y la ética para evitar el abuso,
El dinero no es algo moralmente neutro, un recurso que sólo puede utilizarse para el bien o para el mal dependiendo de nuestra actitud hacia él. El dinero es una fuerza que quiere dominarnos.
Las finanzas y la ética son una combinación peligrosa que debe manejarse en conjunto y con cuidado.
Las largas lecciones de la dependencia económica de la ambición o el poder políticos nos han revelado fuertes debilidades en ambos lados.
Lo que podemos dejar claro es que el dinero tiene poder, que en esencia no es más que poder económico; Es decir, poder comprar lo que quieras en una economía de mercado.
Incluso por la cantidad de dinero que se tiene, la energía es fundamental para el normal desarrollo económico de cualquier persona, imprescindible para la vida diaria, ya que es aquí donde satisfacemos nuestras diversas necesidades a través del intercambio de bienes y servicios en cualquier mercado.
En este orden de ideas, esta “varita mágica” representada por el dinero hace que todo sea posible en la economía, por supuesto, eliminando aquellos aspectos que no tienen valor en la economía, que son la moral y los sentimientos que de ella se derivan.
Sin embargo, no podemos olvidar que antes del nacimiento del dinero como valor de cambio, existían sociedades, modelos económicos y sociales precapitalistas donde prevalecía el sentido de comunidad sobre los intereses individuales.




