"Confesiones junto al Sena": la canción con la que "La Guelle" se burla de la pereza
Algunas canciones de la discografía de Luisa María Güell han provocado tantas risas, debate y reflexión como Confesiones junto a Sena.
La pieza forma parte de ese grupo de composiciones que sobreviven al paso del tiempo porque detrás de su aparente sencillez esconden una verdad universal.
Ahora que "La Guel", como la bautizaron las masas dominicanas hace décadas, se prepara para reencontrarse con sus seguidores el próximo 14 de agosto en el Hard Rock Café Santo Domingo, vale la pena volver a una canción que, en su momento, vio con malos ojos a más de un defensor de las buenas maneras. Y no fue ninguna sorpresa.
En una época en la que las canciones románticas oscilaban entre delicadas metáforas, declaraciones de amor y dramatismo emocional, Luisa María Güell ideó una propuesta en la que un hombre admitía repetidamente que no podía aprovechar las oportunidades que le brindaba la vida porque sentía que le pesaba el culo.
La frase, repetida casi como un estribillo infantil, provocó escándalo en algunos sectores. Sin embargo, la historia detrás de la canción ayuda a entender el contexto.
Durante muchos años Luisa María Güell vivió en España, donde la expresión utilizada en las letras formaba parte del lenguaje cotidiano, como era tradicionalmente en algunos países latinoamericanos.
Sin embargo, para facilitar su promoción pública se realizaron dos versiones de la canción, incluidas en el disco Luisa María Güell nº 5. Las letras originales, incluidas en el álbum, se conservaron tal como fueron concebidas. Una segunda versión, destinada a la radio y otros medios de comunicación, reemplazó la palabra "culo" por "cuerpo".
Escuchada con atención, Las Confesiones del Sena de George Shusheim es una sátira social. A lo largo de la canción, el protagonista consigue todo lo que todos quieren. Una mujer le ofrece amor, un emperador le otorga honor y nobleza; La propia fortuna le promete riquezas, sin embargo, él reacciona exactamente de la misma manera ante cada oportunidad: no puede actuar porque siente que le pesa el trasero.
Curiosamente, el personaje no se enfrenta a enemigos, adversidades o injusticias. Nadie cierra la puerta. Nadie te niega una oportunidad. El problema radica en eso.
Por eso la canción sirve como una crítica demoledora a la pereza, la apatía y la falta de iniciativa.
El héroe representa a quienes esperan el cambio sin hacer el menor esfuerzo por cambiar la vida, a quienes sueñan con el progreso pero se sientan y a quienes rechazan las oportunidades que se les presentan culpando al destino de sus fracasos.
La genialidad de la canción reside en disfrazar esa crítica de humor popular. El público se ríe de las travesuras del personaje, pero al mismo tiempo se reconoce en él o en alguien cercano a él.
No es casualidad que la canción termine con una especie de moraleja popular: “No te sientes, aunque estés cansado, aunque tu culo pese mil kilos”.
Décadas después de su estreno, Confesiones por el Sena conserva su frescura, porque a veces el mayor obstáculo para alcanzar nuestros sueños no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de levantarnos para perseguirlos.
Quizás por eso la canción sigue viva en la memoria de quienes la escucharon, ya que más allá de la polémica, el humor y la picardía, Luisa María Guel logró convertir una escena cotidiana en un reflejo de la vida.




