Necesitamos fortalecer nuestras instituciones patrióticas.
Necesitamos fortalecer nuestras instituciones patrióticas. Todo ciudadano dominicano debe saber quiénes Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez, Concepción Bona, María Trinidad Sánchez y otros grandes hombres y mujeres que arriesgaron todo (hasta su propia vida) trabajaron en el proyecto más importante de todos los tiempos, el de la dominicanidad.
Pero necesitamos conocer no sólo a esos grandes hombres y mujeres de la independencia nacional, sino también a aquellos que, junto con Gregorio Luperón, asumieron un compromiso patriótico con la Restauración y para darnos las libertades necesarias que hoy disfrutamos.
Asimismo, el tema de la primera invasión a Estados Unidos en 1916, y las atrocidades lideradas por Rafael Leónidas Trujillo Molina son elementos muy importantes para entender un poco más de nuestro pasado patrio.
Pero no solo eso, hay un periodo convulso de 1961 a 1965, en el que se destacan los nombres del coronel Francisco Alberto Camano, Rafael Tomás Fernández Doménguez, así como Juan María Lora Fernández y otros grandes titanes, quienes aun sabiendo que no creían en nada, representaron algo en este escaneo. David contra un Goliat que aplastó el interés nacional.
Es más, en los 12 años de Joaquín Balaguer (1966-1978) nuestra juventud debe saberlo, ya que una parte importante de nuestros niños y niñas se han dejado zombificar por los modismos de los dominantes, que no pueden hacer nada bueno para el desarrollo integral del país y que ignoran a Amine Dioriagiore, Orinazia, Orinazia y quién. Maximiliano Gómez (El Moreno) fue sólo por nombrar algunos.
Es necesario que el gobierno en su conjunto impulse lo más pronto posible un proyecto donde cada dominicano, sin importar su edad, sea inyectado con las vitaminas patrióticas necesarias, basadas en el conocimiento de nuestros grandes hombres y mujeres que lucharon por nuestra libertad y por la restauración y preservación de nuestra democracia durante los tiempos convulsos antes mencionados.
Las ideologías duartianas, que han desempeñado un papel protagónico en cada una de estas epopeyas históricas, no pueden pasar desapercibidas en todas ellas.
No nos damos cuenta, pero lo que yo llamo infantilización social, son cambiar espejos por oro.
Hoy existe una grave amenaza contra nuestra nacionalidad, donde el futuro cercano con desconocimiento de nuestra soberanía y estado democrático se hace cada momento más evidente, sobre todo después de la derrota de un verdadero dominicano en la ciudad de Nueva York, lo que hace pensar que una espesa nube se observa desde el cielo de nuestro país antes de que esté listo para el próximo momento.
Por eso proponemos que desde la Presidencia de la República, repetimos, se establezca un proyecto ambicioso donde se dote a las instituciones patrióticas de las herramientas pertinentes dentro y fuera del país, para que no se destruya la historia, y de paso, otro intento de despertar sentimientos patrióticos, que es más que una promesa, si realmente queremos continuarlo.




