Yaxel
La alegría de entrar al mundo de la NBA tiene una carga histórica que vale la pena recordar. De ascendencia dominicana, hijo de dos de los deportistas más famosos del país, Yaxel Lendborg Alcanzó el nivel de estrellato en uno de los equipos con mayor tradición: guerreros del estado dorado.
Pasaron los años y la tendencia a la internacionalización del baloncesto trajo nuevos talentos al juego de aro y pelota. Por esta razón, David Stern jugó sabiamente para darle una nueva dimensión a la NBA: atrajo a una cosecha de jugadores de Europa y de muchos países latinoamericanos que cambiaron el ritmo y la dinámica del juego. Y, en ese orden, todo el sistema universitario estadounidense brinda acceso a sus centros académicos a un número importante de deportistas de béisbol, baloncesto y otros deportes, multiplicando potencialidades y allanando el camino hacia el éxito y la trascendencia.
En la lógica tradicional de deseabilidad, Hugo Cabrera La primera ola de prospectos en vestir una camiseta de la NBA se ha extendido. sin embargo, Antonio Sibilio Y su desarrollo en la Liga española permitió la progresión hacia un sistema muy desarrollado y de innegable calidad, aunque injustamente nunca medido por los parámetros de la Liga americana.
La llegada de Tito a los Bucks representó la verdadera incursión del dominicano en la NBA. Y lo de Al Horford y Carl Towns nos permite darle dimensión a la representación que Francisco García y Charlie Villanueva encarnaron como facturas criollas del incuestionable desarrollo de los jóvenes dominicanos por nacimiento u origen.
ahora, Yaxel LendborgUna nueva oportunidad para proyectar el modelo de inserción basado en el talento deportivo, la legitimidad en el sistema universitario y la capacidad de consolidarse como un referente deportivo de excepción.
De esta manera esperamos disfrutar de la pasión del juego y llevarla a cabo fuera del campo, ya que quienes logran tales hazañas dan un ejemplo a seguir para el resto de los jóvenes.
Enorme alegría por el baloncesto, otro dominicano en la NBA. Y que el talento deportivo siga ostentando la bandera dominicana en el más alto lugar de honor.
Un nivel de éxito deportivo como llegar a la NBA trasciende lo estrictamente deportivo y permite leer la legitimidad en una sociedad que, como Estados Unidos, fija parámetros de calidad que, de ser superados, permiten a sus beneficiarios superar cualquier prejuicio.




