La línea de Pizarro se trazó para 2028

La política dominicana ha entrado en una fase de aparente aceleración en las últimas semanas. Lo que antes parecía un proceso remoto ha adquirido una intensidad que ya está atrayendo polos definitorios dentro y fuera del partido gobernante. Y como suele ocurrir, las voces más fuertes las hace el partido gobernante, donde se centra la atención del público y los medios.
En el PRM, el panorama luce cada vez más definido. Los cuatro proyectos han logrado consolidarse como el verdadero eje de competencia, desplazando aspiración sin desempeño. Cada uno está inmerso en su primera guerra, ocupando terreno político, mediático y regional. Sin embargo, la percepción de divisiones internas no coincide con la realidad. En lugar de fractura, lo que existe es una competencia organizada dentro del mismo ecosistema de poder.
Lo que está ocurriendo es una reorganización de la dirección del partido, teniendo en cuenta el proceso tradicional del 4 de agosto. Los contratos no se tejen en bloques cerrados ni en alianzas binarias. En contraste, existe una dinámica más compleja, en la que cuatro grandes proyectos negocian y construyen entendimiento simultáneamente. Es un proceso de equilibrio, no de ruptura.
Este momento, sin embargo, exige definición. Cualquiera que no haya ocupado un puesto en alguno de los grupos deberá hacerlo. La lógica interna de este proceso es distinta a la de 2020 y 2024; Es más parecido a 2016, con la diferencia del partido en el poder. Cambia el estímulo y reduce el margen de ambigüedad.
El movimiento también ha cobrado relevancia en el partido de oposición. La salida de Gonzalo Castillo ha tenido el efecto de una reestructuración interna, permitiendo que sectores importantes comiencen a reorganizarse en torno a su imagen. Todo indica que es sólo cuestión de tiempo que esta candidatura se haga oficial.
En otro frente de oposición, las recientes renuncias muestran una realidad incómoda: el control del poder interno está concentrado en una sola figura, el ex presidente. Estas desviaciones se podrían haber evitado por cualquier medio… pero como repetía mi padre, citando una gran frase de los estudios de derecho: "El interés es la medida de la acción".
En cuanto a los candidatos externos e independientes, el asunto sigue abierto. Cansancio creciente con la política tradicional y la calidez de ciertos liderazgos. Sin embargo, traducir este descontento en un marco electoral es un desafío importante.
La línea ya está trazada. La línea de Pizarro se trazó para 2028: quien no se incorpore a tiempo al equipo quedará en las gradas.




