Antes de aumentar los impuestos, reducir las lagunas jurídicas
muchacha Estadísticas fiscales En América Latina y el Caribe, una publicación elaborada por CEPAL, OCDE, CIAT y BID, analiza la evolución de los sistemas tributarios entre 1990 y 2024 y brinda una visión integral de las principales tendencias tributarias en la región.
Según su última versión, República Dominicana continúa exhibiendo importantes debilidades en la eficiencia de las adquisiciones. Entre otros, el Evasión del IVA (ITBIS) Es el más alto de América Latina (43,8%, 2017), cercano al promedio regional del 30%. Lo más preocupante es que, según los cálculos para 2025, la situación tiende a deteriorarse en lugar de mejorar.
Un indicador particularmente relevante es el llamado índice de recaudación del IVA, que mide cuánto recauda realmente el Estado en comparación con lo que podría recaudar bajo un sistema de IVA "puro", sin lagunas ni exenciones. América Latina y el Caribe promedió 0,61 y Centroamérica y México promediaron 0,51, mientras que República Dominicana apenas registra. 0.368 En 2025. Sólo México presenta un índice menor dentro de la subregión. Cuanto menor sea el ratio, mayor será el nivel de ineficiencia en las adquisiciones.
Desde una perspectiva de economía política y legitimidad fiscal, es difícil justificar una reforma destinada a aumentar la carga tributaria sobre quienes ya cumplen con sus obligaciones cuando persisten altos niveles de evasión y elusión. Si el ratio de recaudación es sólo de 0,368, esto significa que por cada peso el Estado puede recaudar a través de la estructura actual. ITBISSólo captura unos 37 centavos. El problema, por tanto, no parece residir exclusivamente en la tasa impositiva, sino principalmente en el poder de administración, inspección y control de los impuestos.
La propia evidencia regional muestra que hay un amplio margen para aumentar los ingresos sin aumentar los impuestos. Si República Dominicana logra alcanzar el promedio regional de eficiencia recaudatoria, los ingresos tributarios podrían aumentar en más de RD$256 mil millones, lo que representa más del 3% del PIB. Incluso la convergencia hacia el promedio de Centroamérica y México permitiría recursos adicionales de alrededor del 1,9% del PIB, mucho más que el 0,6% del PIB que actualmente se espera recaudar con la propuesta negociada.
Naturalmente, no se debe dar por sentado que este nivel de mejora pueda lograrse de un año a otro. Hay factores estructurales que explican la brecha observada. Sin embargo, esto no cambia el problema de fondo: antes de imponer nuevas cargas fiscales, parece razonable agotar las oportunidades que ofrece el sistema actual.
Nadie está en desacuerdo sobre la necesidad de recursos adecuados para financiar al Estado Infraestructura, Educación, Salud, Seguridad y Protección Social. Pero también es válido preguntarse si las herramientas disponibles se utilizan plenamente para combatir la evasión y la elusión, reducir las exenciones ineficientes, fortalecer la administración tributaria y mejorar la calidad del gasto público.
En términos de orden lógico y legitimidad democrática, la prioridad inmediata debería ser mejorar la eficiencia recaudatoria del sistema actual. Sólo después de lograr avances significativos en esa dirección tendría sentido evaluar si persiste una brecha fiscal estructural que justifique una nueva reforma tributaria.
A Propuestas fiscales Generalmente se acepta cuando hay confianza en que todos pagan según la ley, los recursos están bien administrados y el Estado hace esfuerzos visibles para controlar el fraude. Cuando los ciudadanos perciben altos niveles de evasión, corrupción o despilfarro, la disposición a aceptar nuevos impuestos disminuye sustancialmente.
La experiencia internacional muestra que la moral fiscal depende del poder coercitivo del Estado y de la percepción de la legitimidad y equidad del sistema.
A Reforma fiscal La sostenibilidad requiere que el Estado primero demuestre que está utilizando todas las herramientas disponibles para prevenir la evasión y ampliar el cumplimiento tributario. Sólo después de que se hayan logrado avances significativos en esa dirección podrá plantearse con mayor legitimidad la necesidad de nuevos impuestos o de ampliación de la base impositiva.
En última instancia, la discusión no debería centrarse en cuánto recaudar en primer lugar, sino en cuánto más se puede recaudar con las reglas ya establecidas. Mientras persistan niveles tan altos de evasión e ineficiencia, la principal reforma pendiente no parece ser la creación de nuevos impuestos, sino más bien el fortalecimiento del poder del Estado para hacer cumplir los que ya existen.
Juan Temístocles Montás




