La fiesta general

Respecto a la transformación de los partidos políticos, Piero Ignazzi sostiene en Partidos y Democracia que las organizaciones partidistas se han adaptado a una sociedad más compleja, menos ideológica y con un electorado más volátil, dando lugar a estructuras destinadas a maximizar el apoyo electoral en lugar de preservar una identidad ideológica rígida.
El concepto tiene su origen en la teoría del partido general o partido barrendero, desarrollada por el destacado jurista y politólogo alemán Otto Kirchheimer, quien sostenía que los partidos dejan de representar exclusivamente una clase o sector social para ampliar su base electoral. Así, moderaron sus posiciones ideológicas y comenzaron a privilegiar liderazgos capaces de atraer votantes de diferentes grupos sociales, trasladando así la competencia política del ámbito de las ideas al ámbito de la efectividad electoral.
Por su parte, Angelo Panebianco complementa la visión de que los partidos evolucionan desde organizaciones basadas en una fuerte militancia hacia estructuras profesionales, donde los líderes, estrategas de comunicación y campañas permanentes ganan más importancia que los trabajadores tradicionales. Del mismo lado, José Ramón Montero, Richard Gunther y Juan J. Linz, en Political Parties: Old Concepts and New Challenges, explican que los partidos modernos han flexibilizado su relación con la sociedad y cuentan con simpatizantes ocasionales en lugar de militantes permanentes.
La historia política dominicana ilustra claramente esta evolución. Dr. El histórico Partido Revolucionario Dominicano (PRD), liderado por José Francisco Peña Gómez, ha representado durante muchos años un auténtico partido de masas, cuya fortaleza es una amplia estructura regional, una intensa solidaridad popular y una identidad vinculada a una amplia esfera social, donde la militancia constituía la principal organización.
En contraste, el profesor Juan Bosch, luego de fundar el PRD, lo abandonó y formó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a su imagen y semejanza, como un grupo de cuadros, integrado por dirigentes altamente capacitados política e ideológicamente. La disciplina, la educación política y la estricta selección de sus miembros fueron elementos esenciales de un modelo organizativo diferente al del Partido Popular, hasta que fue sustituido el antiguo líder y se transformaron en Partido Popular. Así, de la mano de su rival Joaquín Balaguer, cambiaron casillas moradas por votos rojos y conquistaron el poder.
Sin embargo, las rivalidades electorales y las demandas de poder han transformado ambos modelos. Tanto el PRD como el PLD han ampliado sus coaliciones, suavizando sus posiciones y priorizando el reclutamiento de nuevos electores. Este mismo proceso es característico del actual Partido Revolucionario Moderno (PRM), que ha integrado una estrategia encaminada a integrar a diversos sectores sociales, económicos y políticos.
Desde la perspectiva de Kirchheimer e Ignazi, se puede decir que los tres principales partidos dominicanos –PRM, PLD y Fuerza del Pueblo– actualmente cuentan con partidos que lo abarcan todo.
Esta evolución reflejó hace mucho tiempo la transformación de grupos de militantes a grupos de simpatizantes. Las lealtades partidistas fijas dan paso a votantes más independientes y volubles, mientras que las redes sociales, los medios de comunicación y el liderazgo personal desempeñan un papel cada vez mayor.




