Algunos vientos están a favor… y otros en contra.
Luz al final del túnel y antídoto contra la guerra. Oriente Medio La buena noticia llega cuando las remesas enviadas al país aumentaron un 5,4% en cinco meses, elevando las reservas internacionales de la economía dominicana al 11,7% del producto interno bruto, PIB. Esto significa, entre otros beneficios, estabilidad para la moneda local frente al aumento de los costes energéticos.
Aunque la posibilidad de un pronto fin de la guerra desde el sábado por la noche (sólo lejana del surgimiento) ha surgido con la inquietud y la intransigencia de los bandos enfrentados, se trata de un conflicto que va de señales graves a señales optimistas de un retorno a la paz de un amanecer a otro, con el resultado de que el precio del petróleo y otros costos esenciales que están vinculados a ellos pueden subir o bajar repentinamente.
Atestiguado afirmativamente por Banco Central Esto va acompañado de indicadores confirmados de que el comportamiento estable e incluso depreciante del dólar reduce las presiones inflacionarias por parte de productores y consumidores, aumenta el poder adquisitivo y aumenta la capacidad de reponer inventarios. Todavía lejos del peligro de una inflación que reducirá la competitividad de sectores clave.
El mercado cambiario refleja que el sector turístico ha alcanzado cifras históricas en términos de llegada de turistas a pesar de la continua llegada sólida de sargazo, lo que aún no ha minado la confianza en el futuro que determina el crecimiento de la inversión en este sector.
Aparte de que el entorno inflacionario en los países receptores de la diáspora dominicana no ha reducido sus remesas al país, la economía local sigue siendo uno de los principales y más estables receptores de inversión extranjera directa en el Caribe y Centroamérica.
En la otra cara de la moneda hay un ominoso déficit fiscal elevado, un coste de deuda que no deja de subir y que obliga a implementar un plan anticrisis que veremos en un país que es importador neto de crudo y ahora está más amenazado que nunca de destrucción por fenómenos naturales.




