Guyana y Haití tienen la esperanza de vida más baja del Caribe
Castries.- El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló este miércoles que los países caribeños son Guyana y Haití, que tienen la esperanza de vida más baja frente a Barbados, Jamaica, Antigua y Barbuda y Trinidad y Tobago, que registran la mayor tasa de longevidad, aunque la esperanza de vida media de la población caribeña es inferior a la de Estados Unidos.
"Las explicaciones de la desigualdad en la esperanza de vida entre países son multidimensionales e incluyen, por ejemplo, el perfil de los factores de riesgo y la estructura del sistema de salud de cada país", dice un informe de 323 páginas, titulado "Democracia bajo presión – Remodelando el futuro de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe".
Según documentos del PNUD, la esperanza de vida en el Caribe oscila entre 66 y 76 años, con un promedio de 77,8 años y los ciudadanos caribeños se mantienen en buen estado de salud hasta los 70 años.
Este análisis confirmó que la razón principal de estas estadísticas es la gobernanza democrática que juega un papel central para garantizar el acceso equitativo a los servicios de salud independientemente de la situación socioeconómica, el género o la ubicación geográfica de la población.
"Los acuerdos institucionales sólidos permiten planificar inversiones en infraestructura, asignar adecuadamente a los trabajadores de la salud y diseñar mecanismos de financiación que reduzcan las disparidades regionales y sociales. Cuando estas estructuras funcionan, contribuyen a mitigar los determinantes sociales de la salud y evitan que la enfermedad se convierta en un factor que empeore la pobreza y la exclusión", afirmó Estados Unidos.
El informe reconoce que el Caribe ha avanzado hacia la cobertura sanitaria universal (CUS), sin embargo, la pandemia de Covid-19 ha obstaculizado ese avance y ha obligado a una reasignación de recursos hacia la atención de emergencia, afectando los programas de prevención y el manejo de enfermedades crónicas.
Además, la región del Caribe está experimentando una transición epidemiológica compleja, caracterizada por una alta prevalencia de enfermedades no transmisibles como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, lo que requiere fortalecer los sistemas de atención primaria y la continuidad de la atención.
El informe señala que los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) han establecido leyes de inmunización y políticas específicas para abordar las enfermedades crónicas, así como estrategias de salud pública destinadas a la prevención y promoción del bienestar.
"Sin embargo, la existencia de marcos regulatorios no se traduce en una capacidad de implementación efectiva. Existen dificultades en la coordinación interinstitucional, la disponibilidad de personal calificado y la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud, particularmente en los pequeños estados insulares", dijo el PNUD.
Finalmente, el documento destacó que la alta dependencia de las importaciones médicas y farmacéuticas aumenta el riesgo de agentes externos y desastres naturales, y que la crisis climática aumenta la presión sobre servicios ya sobrecargados.
"Fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud en el Caribe requiere un enfoque integral que combine la inversión en infraestructura y capital humano con mejoras en la gobernanza, la planificación y la cooperación regional", concluye el PNUD.




