Sánchez Roa pidió al presidente Abinadar escuchar a los comerciantes fronterizos que enfrentan pérdidas por los “puertos secos”.

Adriano Sánchez Roa. (imagen de archivo)
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ACN, SANTO DOMIGO.- El expresidente de la Comisión de Fronteras del Senado, Adriano Sánchez Roa, solicitó al Presidente de la República, Luis Abinador, abrir un proceso integral de diálogo con las fuerzas importantes de las provincias fronterizas, lideradas por comerciantes, productores y el sector social, antes de implementar "cualquier modelo de plantilla". 166–26.
"Existe una profunda preocupación entre los comerciantes, trabajadores y fabricantes fronterizos, que temen la pérdida de más de 6.263 empleos directos, afectando los medios de vida de casi 321.000 personas que dependen directa o indirectamente del comercio fronterizo, lo que equivale al 60% de la población de la región", afirmó.
Sánchez Roa advirtió que existe una creciente preocupación en las comunidades fronterizas por el potencial impacto económico, social y demográfico que podría tener el llamado "puerto seco" en la dinámica comercial tradicional en la frontera dominicano-haitiana.
El exsenador señaló que uno de los mayores riesgos es que los beneficios económicos que actualmente quedan en las provincias fronterizas se transfieran a grandes centros urbanos y conglomerados empresariales fuera de la zona, generando mayor pobreza, abandono económico y mayor migración a las ciudades.
Asimismo, el exsenador de fronteras considera alarmante que el Decreto No. 166-26 haya sido dictado sin tener en cuenta las disposiciones fundamentales de la Constitución de la República, particularmente los artículos 10 y 11, relacionados con el desarrollo integral de las fronteras y la seguridad nacional, así como lo establecido en la Ley No. 216-11 sobre el mercado fronterizo.
Sánchez Roa, autor de la Iniciativa Senatorial N° 01649-13 que dio el marco legal e inspiró la construcción del Centro Comercio Carrizal, internacional de Elías Pina, dijo que “Proteger el mercado fronterizo es proteger la estabilidad económica, la cohesión social y la soberanía nacional”, concluyó.
Indicó que la frontera dominicano-haitiana representa mucho más que un simple espacio geográfico, pues constituye una importante plataforma de intercambio económico y social donde viven más de 531 mil habitantes, equivalente al 11.73% de la población nacional.
Sánchez Roa dijo que algunos sectores económicos no fronterizos se ven atraídos por el aumento de las exportaciones a Haití, que alcanzarán los mil 202,9 millones de dólares en 2025, sin evaluar que el comercio constituye el principal motor económico de provincias históricamente afectadas por la pobreza, la baja inversión pública y el limitado empleo.
Advirtió que los "puertos secos" podrían desplazar gradualmente las operaciones comerciales tradicionales en la frontera, trasladando operaciones estratégicas como almacenamiento, distribución, logística y servicios aduaneros a grandes empresas fuera de las comunidades fronterizas.
"Es importante que el gobierno evalúe responsablemente sus consecuencias, que pueden provocar pérdidas masivas de empleos, la quiebra de los pequeños y medianos comerciantes, el debilitamiento de las economías locales y el potencial aumento del contrabando, la delincuencia y la migración irregular", afirmó.
"El problema no es modernizar el comercio ni fortalecer la seguridad fronteriza, eso siempre será necesario. El problema es implementar un modelo que podría destruir los medios de vida económicos de miles de familias y profundizar el abandono histórico de las provincias fronterizas", subrayó.
Sánchez Roa considera fundamental que cualquier reforma comercial o logística garantice la protección del empleo local, el fortalecimiento de los mercados comunitarios y la inclusión de los pequeños empresarios y emprendedores.
ACN



