15 años sin Amy Winehouse: el arte británico sigue buscando su sucesora
LONDRES.- Con la muerte de Amy Winehouse hace quince años, la música británica quedó huérfana de una de las voces más singulares de su historia y buscó incansablemente a su sucesora, sin darse cuenta de que su verdadero logro fue saltar las reglas de la industria para dar paso a una nueva generación de artistas femeninas.
La etiqueta de "nueva Amy" es un pesado lastre que las voces femeninas británicas que llegaron después, como Adele, Rae o, más recientemente, la joven promesa Sienna Spiro, han soportado y deben soportar. Todos coinciden en nombrar a Winehouse como su inspiración musical, pero… ¿qué tienen en común con el fallecido cantante y en qué se diferencian?
Amy Jade Winehouse (1983-2011) nació en Enfield, al norte de Londres, en el seno de una familia judía asociada con el jazz, particularmente por parte de su padre, Mitch, y su abuela, Cynthia, quien salió con el saxofonista Ronnie Scott.
Artistas como Frank Sinatra, Tony Bennett y The Ronettes pusieron banda sonora a la infancia de la joven Amy y serían su principal referente a la hora de iniciarse en la música. Se formó en la Sylvia Young Theatre School y luego en la gran escuela de canto BRIT School de Londres, donde unos años más tarde estudiarían Ray, Lola Young y Jessie J, entre otros.
Su carrera despegó en 2003, tras firmar su primer contrato discográfico con la edición de su álbum debut 'Frank' -en honor a Sinatra- (2003), y pasaría a incluir dos álbumes más, 'Back to Black' (2006) y 'Lion’s-Hidden Treasures' (2011), que vieron la luz pocos meses después de su muerte.
La capacidad interpretativa de Amy, su característica imagen con el pelo de colmena y una línea de ojos muy definida, y sus letras desgarradoras, la llevaron al éxito mundial.
Adela
en juicio
Sienna Spiro
Un amor amargo, origen de sus mejores canciones
Además de en el escenario, la vida de Amy transcurrió en los pubs de Camden. Allí va cantando o sirviendo pintas detrás de la barra; Y allí también conoció al gran amor de su vida, Blake Fielder-Civil, con quien se casaría en 2007 y del que se divorciaría dos años después.
Su tormentosa relación llena de infidelidades, alcohol y drogas serviría de inspiración al cantante londinense para algunas de sus canciones más exitosas, pero llevó a Amy a tocar fondo, obligándola a lidiar con desórdenes alimentarios, adicciones y depresión al mismo tiempo que su fama iba en aumento.
Amy Winehouse perdió la voz para siempre el 23 de julio de 2011, cuando fue encontrada muerta en su casa del barrio londinense de Camden, con sólo 27 años. Dejó atrás una carrera efímera pero llena de reconocimientos, casi una treintena, incluidos seis premios Grammy y un premio BRIT.
Tras su muerte, la industria musical se apresuró a llenar el vacío dejado por los 'Leones de Camden' y encontrar el sustituto perfecto para la icónica Adele. En uno de sus conciertos en Boston (EE.UU.) en 2016, la cantante de 'Rolling in the Deep' dijo: "Le debo el 90% de mi carrera a Amy. Ella es la razón por la que cogí una guitarra y es la razón por la que escribo mis canciones".
Por su parte, el cantante Roy abordó el (amargo) peso del estigma en su canción 'I Will Overcome': "Es curioso, algunas personas dicen que me parezco a Amy. Algunas personas escupen con sus teclados".
En declaraciones a NME, la artista criticó la presión de los medios: "Lo difícil es cuando la gente es tan horrible y cruel con sus comentarios: 'Nunca serás ella'. Es increíble cómo me hablan, es el mismo mal que sentía Amy".
Todas las miradas están ahora puestas en la jovencísima cantante británica Sienna Spiro, de 20 años, que lanzó su álbum debut 'Visitor' en julio. Las similitudes con Winehouse son inconfundibles: aparte del parecido físico, ella proviene de una familia judía, tiene un estilo retro e incluso usó un estampado de Amy en un vestido durante su gira a modo de homenaje.
Quince años han demostrado que, mientras la industria está ocupada buscando un sucesor, la música de Amy no necesitaba una réplica, sino sólo tiempo para convertirse en un legado inmortal.




