Salario y éxito

La autonomía del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) está establecida en los artículos 228 al 232 de la Constitución y en la Ley Orgánica 6142, que protege a esta institución de la intervención directa de otros poderes del Estado con el objetivo de garantizar la estabilidad de precios y regular el sistema financiero.
La Asamblea Constituyente y el legislativo dotan al banco emisor de mecanismos institucionales propios para diseñar libremente políticas monetarias, cambiarias y fiscales, para lo cual le otorgan autonomía administrativa, fiscal y presupuestaria.
Junto con la Junta Monetaria, que preside el gobernador Héctor Valdez Albizu, el BCRD asegura la estabilidad macroeconómica a través de políticas fiscales y monetarias orientadas a la estabilidad de precios, tasas de política monetaria, reservas legales y operaciones de mercado abierto, entre muchas otras facultades.
Si bien se refieren al contexto general del banco central como regulador de la política monetaria y fiscal, algunos analistas no tienen en cuenta que su política monetaria se rige por los mecanismos legales y administrativos que operan en el gobierno central, aunque no estén en conflicto.
Los salarios nominales percibidos en el BCRD, los bancos privados y mutuales son superiores a los de la administración pública, porque estas instituciones relacionan su gestión con la gran cantidad de capital que circula en la economía, y porque las leyes orgánicas establecen que los jefes de los organismos que operan el sistema deben recibir salarios más altos que los directores generales de los bancos.
Por varias razones administrativas y legales, los salarios del sector de intermediación financiera aumentan cada año en lugar de disminuir, como sus ingresos por participación en las utilidades, lo que obviamente afecta los salarios de sus supervisores estatales, como el gobernador Valdez Albizu, quien ocupa este cargo desde hace 28 años.
Un funcionario de ese nivel, que fue gobernador de cuatro presidentes en 32 años y que no fue el único (2000-2004) donde se produjo una crisis bancaria, se mide por su contribución a la estabilidad macroeconómica y al crecimiento del PIB, que se estima que ingresará a la economía en 52 mil millones de dólares, a pesar del nivel de incertidumbre global.
Puede haber diferencias técnicas con el señor Héctor Valdez Albizu, pero sin admitir que durante casi tres décadas al frente del BCRD ha sido un referente de éxito que se refleja en la estabilidad y el crecimiento de la economía durante sus muchos años como rector de política monetaria.




