escuela de vacaciones
El problema de la educación dominicana es, en su esencia y columna vertebral, la demanda de mejores condiciones laborales. Los docentes de hoy están bien pagados y tienen excelentes condiciones laborales, pero quieren más.
En este curso acelerado de la lucha económica no deben olvidar que se descuida la obligación principal, que es educar. Antes de conocer el plan de estudios, los aspirantes a profesores sienten curiosidad por el salario.
Trabajan sin profesión y la prosperidad económica ha arrinconado a una nueva generación de fieles servidores y mentores. La reorganización salarial y otros logros está bien, pero eso no es todo.
En consecuencia el docente debe contar con un salario digno y unas condiciones laborales que le permitan vivir cómodamente para dedicarse plenamente a su trabajo.
En las escuelas públicas, las condiciones de servicio mejoran, pero el progreso educativo es turbio. Los muchachos salen con una preparación pésima y muchos tienen problemas para ingresar a la universidad.
También es momento de pensar en realizar el examen de acceso para nuevos profesores. En las pruebas a las que se les somete actualmente, una mayoría significativa no puede superarlas. No todo es culpa de ellos, sino del método utilizado en su elaboración, que tiene lagunas.
En todos los niveles, los docentes deben revisar dónde hay estudiantes deficientes. Hay jóvenes que tienen dificultades de aprendizaje y deben ser tratados con mucho cuidado, pero también hay profesores que sufren limitaciones a la hora de explicar las tareas y dar las clases.
Estamos trabajando en un modelo que hay que superar. Requiere armonía, debate abierto y, sobre todo, lenguaje de acuerdo y buenas intenciones.
La Asociación Dominicana de Maestros hace un buen trabajo en mejorar la calidad de vida de sus miembros, pero también debe demostrar el mismo esfuerzo en una educación técnicamente equilibrada.
Hay logros para los estudiantes que van más allá del plan de estudios, como transporte seguro, desayuno, almuerzo escolar, libros de texto y distribución de uniformes. Un esfuerzo integral por el bienestar colectivo y social.
Los problemas son de fondo y tamaño, pero pueden resolverse con buenas intenciones. Ahora que el colegio está de vacaciones, es el momento, de trabajar sin presiones, para que el próximo año sea un año ejemplar, donde se hagan los máximos esfuerzos para superar problemas ancestrales y lograr el desarrollo educativo.
Manuel Hernández Villeta.




