Antonella Gularte, influencer argentina: Por qué el trabajo interno está antes que cualquier estrategia de negocio
Antonella Gularte. (fuente externa)
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Hay mujeres que acuden a Antonella Goulart meses después de consumir el contenido del negocio. Algunos han completado cursos, otros han llenado cuadernos y casi todos pueden explicar claramente el concepto que quieren desarrollar. Sin embargo, cuando llega el momento de empezar, surge la sospecha de que no siempre saben nombrar. No están seguros de poder hacerlo.
Antonella Goularte escucha a menudo esa historia. Dice que durante años buscó respuestas en el mismo lugar que casi todos en el mundo del emprendimiento digital: las herramientas. Cómo vender, cómo conseguir clientes y cómo hacer crecer un proyecto. Con el tiempo empezó a notar que muchas veces el problema estaba en otra parte.
"Puedes darle a alguien la mejor estrategia financiera, pero si todavía está en modo de supervivencia, la saboteará. Y puedes trabajar mucho en el desarrollo personal, pero si no tienes herramientas concretas, sigue siendo motivación", dice Anto.
La observación se convirtió en una forma de trabajo. Primero desarrollo personal y luego estrategia empresarial. No porque una cosa sea más importante que la otra, sino porque, según Anto, el orden en que aparecen cambia el resultado.
La idea nació de sus propias experiencias y conversaciones acumuladas con otras mujeres. Muchos tenían conocimientos, habilidades y proyectos que parecían útiles, pero hablaban de ellos con una inseguridad difícil de explicar. Dudaron de cada decisión, pospusieron el momento de la iniciación o desistieron ante la primera dificultad.
"El techo de una mujer casi nunca es un truco; es lo que ella cree que merece", dice Antonella Goularte.
La frase encuentra apoyo en algunas investigaciones sobre el emprendimiento femenino. Un informe de ESADE publicado en 2025 identificó la falta de confianza como la barrera más frecuente entre las mujeres que quieren emprender. Las investigaciones han identificado factores como la alta autoexigencia, el bajo reconocimiento de las propias capacidades y una mayor aversión al riesgo, como factores que influyen en una decisión concreta de iniciar un proyecto.
Para Antonella Goulart, estos datos ayudan a poner nombre a algo que viene observando desde hace años. Muchas mujeres saben lo que deben hacer, pero todavía no están seguras de si pueden hacerlo o si vale la pena el esfuerzo.
Por eso desconfía de la idea de que la motivación sea suficiente. Dice que la motivación es útil para empezar, pero demasiado frágil para sostener un proyecto en el tiempo. Cuando la incertidumbre, el cansancio o los resultados tardan en aparecer, la parte técnica ya no es suficiente.
En ese momento, el trabajo interno deja de parecer un complemento y se convierte en parte de la estructura del proyecto. No se trata de sustituir la estrategia por el autoconocimiento, sino de entender que las decisiones profesionales también están influenciadas por la forma en que una persona se percibe a sí misma.
Según Antonella Goulart, una mujer que cree que merece hacer algo por sí misma toma decisiones diferentes. Se relaciona de manera diferente con su trabajo, se pone límites diferentes y se permite pensar en objetivos que antes parecían inalcanzables. Ninguna de estas cosas aparece en un curso de marketing, pero en última instancia afectan la forma en que se construye y sostiene un negocio.
"Primero decides tu vida y luego construyes el negocio", dice Anto.
Después de trabajar en el mundo digital durante varios años, Antonella Goularte sigue pensando que muchas veces el primer emprendimiento de una mujer no es una empresa o una marca personal. Es algo menos visible y quizás más difícil: aprender a tomar decisiones sin sentir que necesitas el permiso de otra persona.
ACN




