El agua embotellada se consolida como la principal fuente de agua potable del país
República Dominicana está experimentando un marcado cambio en los patrones de consumo de recursos básicos, coronándose el agua embotellada como la reina indiscutible de los insumos para el consumo humano.
Según ENHOGAR-MICS 2025, el 85,1% de los hogares dominicanos utilizan agua embotellada como principal fuente de agua potable. A esto se suma un 5,7% de hogares que dependen del suministro de agua tratada a través de "pequeños camiones".
Este fenómeno refleja la desconfianza generalizada de la población hacia los sistemas de acueductos públicos destinados al consumo directo.
Incluso en las zonas rurales, donde el acceso a las tiendas puede ser menor, el consumo de agua embotellada llega al 82,4%.
En las zonas urbanas el número aumenta ligeramente hasta alcanzar el 86,1% de las unidades domésticas. En cambio, la realidad del agua utilizada para la limpieza, limpieza y cocina del hogar es completamente opuesta. Para estos fines no potables, el 57,8% de los hogares a nivel nacional se abastecen a través de tuberías instaladas en el interior.
Sin embargo, todavía hay un 18,3% de hogares que se ven obligados a utilizar tuberías situadas en patios, parcelas o terrenos aledaños. La disparidad geográfica en el acceso al agua corriente doméstica se agrava significativamente cuando se analizan las zonas rurales. Mientras que el 63,4% de los hogares de la zona urbana cuentan con agua corriente dentro de sus viviendas, sólo el 42,6% de los hogares de la zona rural del país cuentan con esta instalación.
En el ámbito rural gana fuerza el uso de pozos cilíndricos o perforados (22,6%) y tuberías comunes en patios (13,1%). Esta dualidad de oferta presenta una paradoja del desarrollo dominicano. Los hogares deben asumir una doble carga financiera: pagar los servicios de agua corriente para uso y limpieza del baño, y al mismo tiempo comprar agua embotellada de forma privada todos los días para proteger la salud de sus integrantes ante la falta de potabilidad de las redes estatales.




