Del campo a la entrega: la transformación del mercado laboral informal haitiano en la República Dominicana
Santo Domingo. El mercado laboral de extranjeros indocumentados, especialmente de nacionalidad haitiana, en República Dominicana ha experimentado un cambio significativo en los últimos años.
Este flujo de mano de obra aparentemente se ha insertado más allá de su nicho tradicional en las grandes cadenas de supermercados, farmacias y otras empresas del país, que a menudo operan al margen de las regulaciones legales vigentes.
Tradicionalmente, la mano de obra no regulada se concentraba casi exclusivamente en la propiedad agrícola y la industria de la construcción; Pero ahora hay un cambio hacia el sector servicios. Ahora trabajan como conductores de transporte público, motoconchos y empleados en hogares y establecimientos comerciales dominicanos.
El auge de las plataformas digitales ha acelerado este cambio, especialmente en los servicios de entrega a domicilio. Cualquier ciudadano que haga pedidos en conocidas cadenas de supermercados y farmacias no debería sorprenderse si el repartidor que llama a su puerta es un extranjero en situación migratoria irregular.
Esta práctica parece ser una respuesta a una estrategia empresarial que, ante la actual crisis económica, busca reducir los costos operativos empleando mano de obra barata, violando las leyes de inmigración y los códigos laborales.
Mientras tanto, la proliferación de estos repartidores motorizados ha generado graves quejas en el tráfico urbano deseoso de cumplir con sus plazos de entrega. Las prisas de estos repartidores se han convertido en su único criterio de calidad, lo que se traduce en constantes faltas de respeto a las leyes de tránsito, a las aceras, a la invasión de espacios verdes y a los semáforos en rojo.
Para la Dirección General de Inmigración, el organismo que regula los flujos migratorios, detener y detener a estos automovilistas en la vía pública es "cuesta arriba", ya que el uso de los delantales y uniformes de las agencias a las que sirven les confiere un papel protector.
Ni siquiera las tiendas de alimentación pueden escapar de ser pioneras en esta práctica irregular. Al igual que restaurantes y otros comercios que ofrecen servicios a través de la plataforma.
Ya sea en el gran Santo Domingo, Santiago, La Altagracia, la realidad imperante es la misma.




