Omar Fernández (Me gusta) | ACN
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Omar Fernández tiene futuro. Nadie lo niega. Juventud, buen discurso, presencia en redes y un apellido que abre puertas. Pero la pregunta persistente es: ¿a qué se debe tanta prisa por lanzarlo a la presidencia de la República Dominicana en 2028?
Quedan dos años y medio. Abindar sigue gobernando. El país continúa buscando respuestas. Y, sin embargo, sectores de la Fuerza del Pueblo y otros actores opositores desconocidos, pero con fuerte influencia en la opinión pública, ya utilizan su nombre como principal ficha. ¿Por capacidad demostrada o por desesperación política?
No es lo mismo ser senador de un distrito nacional que dirigir un estado. El fallo de RD decide a las 3 de la madrugada si aumenta el combustible o deja crecer el déficit. Está negociando con el FMI, con Estados Unidos, con los comerciantes y con las calles. Se trata de gestionar los apagones, la deuda, la inmigración y una burocracia que mata más que las enfermedades.

¿Omar Fernández ha gobernado la alcaldía con toda su basura y su mafia? ¿Ha dirigido un ministerio con miles de empleados y 10 mil millones de dólares en riesgo? ¿Ha tomado decisiones en las que los errores costaron vidas? La respuesta honesta es no. Y no es un delito. Es cronológico. La experiencia se acumula, no se hereda.
La presión actual tiene tres lecturas.
Primero, el miedo al vacío: Lionel tiene 71 años y Fuerza del Pueblo no exhibe un “Plan B” con su propio peso. En segundo lugar, el marketing del título: "Lionel 2.0″ vende nostalgia y activa votos duros, pero ahuyenta al 40% que rechaza la dinastía. En tercer lugar, error de cálculo: creer que la experiencia de campaña reemplaza la experiencia de gestión. Equivocado. Uno no se prepara para la presidencia. Se prepara antes.
Compararlo con su padre es injusto para ambos. Lionel llegó en 1996 después de 20 años de activismo, consultando y conociendo el estado desde adentro. Gana, cae, aprende y se recupera. Eso no es saltarse la curva.
Aquí están los hechos clave: Omar tiene tiempo. Tiene 34 años. Puede esperar. Puede ser alcalde del distrito nacional. Puede que lideres un ministerio complejo. Puedes cometer errores y hacer correcciones a menor escala antes de tomar decisiones a escala de país.
República Dominicana es muy difícil de probar. La presidencia no es un premio al carisma. Es responsabilidad del poder.
Omar merece madurar. El país merece más que el título. Porque gobernar no es lo que parece tu padre. Se está preparando para ser padre de una nación.
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