hooligans económicos

La lectura de "Confesiones de un gángster económico", del autor John Perkins, nos permite observar las formas modernas en que las grandes potencias imponen su hegemonía sobre los países dependientes. No es sólo una cuestión de sistemas financieros y políticos.
Perkins describe cómo fue reclutado por los intereses de la llamada corporatocracia estadounidense, una coalición formada por grandes corporaciones, instituciones financieras y el sector público.
Su objetivo era persuadir a los gobernantes para que emprendieran proyectos de desarrollo y alivio de la pobreza. Superficialmente, estos programas prometían modernización, crecimiento y bienestar social.
Sin embargo, los préstamos millonarios sólo han beneficiado a las empresas extranjeras y a las élites locales, mientras que el pueblo ha quedado atrapado en deudas impagables, dependencia económica y pérdida de su soberanía.
En el libro aparecen Indonesia, Panamá, Ecuador, Colombia, Arabia Saudita e Irán como situaciones donde se aplicó la misma receta. Los expertos son lo primero; Luego hubo presión diplomática y política.
El objetivo era asegurar el control de los activos estratégicos y las decisiones gubernamentales. En trabajos anteriores, como "El riesgo del Presidente", advertí sobre las presiones que se ejercen sobre los gobernantes.
Estos hombres actúan con la frialdad de Vito Corleone cuando los líderes intentan distanciarse de los intereses dominantes. El presidente Jaime Roldós Aguilera de Ecuador y Omar Torrijos de Panamá son claros ejemplos.
El papel de los hooligans y "zorros" económicos es demostrable. Están a cargo de la acción directa contra los presidentes y si obtienen su cooperación, llegan a controlar el país en cuestión.




