Capacidad para causar problemas


Un reciente informe del periodista Víctor Herasom para el medio El Avance, del grupo Faia, sobre el aumento del uso de tarjetas de crédito en República Dominicana revela una estadística que llama la atención: se deben más de 128 mil millones de dólares en dinero plástico. A primera vista, los datos pueden interpretarse como una señal de alarma. Sin embargo, el propio informe sobre el crédito en el sistema financiero matiza esta percepción al indicar que los niveles de crédito se mantienen dentro de lo que se considera normal. Es decir, no necesariamente estamos ante una crisis, sino más bien una transición.
Lo que se esconde detrás de estas estadísticas es un fenómeno aún más interesante: el avance de la banca en la sociedad dominicana. Cada vez más ciudadanos tienen acceso a instrumentos financieros formales, lo que amplía sus posibilidades de consumo, inversión y gestión de liquidez. Pero con esta expansión aparece una característica muy dominicana: la capacidad de "crear problemas financieros" para salir adelante.
Ese "desorden" no es necesariamente desorden. Es, en muchos casos, una forma creativa de gestionar recursos limitados frente a deseos crecientes. El dominicano promedio aprende a estirar los ingresos, jugar con las fechas límite, refinanciar y equilibrar múltiples obligaciones. En resumen, navegar en un sistema financiero que requiere disciplina, pero también recompensa la astucia.
La deuda, en este contexto, deja de ser simplemente una carga y se convierte en una herramienta. Los buenos prestatarios comprenden los costos: tasas de interés, plazos, sanciones. Pero también comprende el valor del tiempo y el apalancamiento. Sabe cuándo endeudarse para consumir y cuándo endeudarse para invertir. Esa distinción es extremadamente importante.
No es casualidad que los grandes empresarios operen bajo la misma lógica, aunque en diferente grado. Desde la obtención de capital hasta la financiación estructural, la deuda es un mecanismo esencial para impulsar proyectos y acelerar el crecimiento. En ese sentido, lo que sucede en la economía dominicana diaria no es diferente de lo que sucede en los mercados globales.
Ray Dalio, uno de los inversores más influyentes del mundo, subraya que la deuda es una herramienta poderosa cuando se utiliza correctamente. Pero advierte que el sistema financiero se encuentra en una etapa avanzada de un importante ciclo de deuda, particularmente en Estados Unidos, donde los niveles actuales plantean importantes riesgos estructurales.
La lección es clara: la capacidad de “crear problemas” puede ser una ventaja competitiva si va acompañada de criterio. En una economía cada vez más compleja, saber gestionar la deuda no sólo es útil, sino necesario.


