Abinadar: Presidente popular de economía impopular (opinión) | ACN

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Por Alejandro Santos
Una pregunta difícil de responder surge del hecho de que el presidente Abinadar parece muy valorado, a pesar de que un alto porcentaje de la población percibe que la economía va mal.
Eso no es solo lo que sugiere una encuesta de Gallup realizada del 28 de abril al 1 de mayo de 2026. Se siente fácilmente en los sentimientos de la gente de la calle, en las conversaciones cotidianas, incluso en la ansiedad silenciosa que se instala en un hogar dominicano.
El hecho de que un 51,7% califique a Abinadar como un buen presidente, frente al 62,9% que dice que la economía dominicana es mala, puede considerarse un caso excepcional, que se sale de los parámetros normales de correlación entre estas dos variables.
Generalmente, una economía en deterioro afecta negativamente la popularidad de un presidente. Sin embargo, en este caso, aunque el desastre económico sea mayoritario, la personalidad del presidente es capaz de sostenerse. Es ahí donde surgen las contradicciones políticas que vale la pena analizar.

Y no es que la economía no tenga motivos para crear una impresión negativa. Algunos datos reflejan claramente cómo va la realidad económica dominicana, que enfrenta una fuerte recesión para el año 2025.
Durante ese período, el PIB real dominicano cayó del 5% en 2024 al 2,1% en 2025, lo que representa una caída de 2,9 puntos porcentuales en el crecimiento. Se trata de un descenso significativo para una economía acostumbrada a mostrar cifras más boyantes.
El banco central atribuyó este menor crecimiento a la incertidumbre en el entorno global y a la contracción de la inversión. Pero más allá de la explicación técnica, lo cierto es que la población percibe la desaceleración, la siente en el bolsillo y la traduce en ansiedad.
El sector que reflejó la caída más pronunciada fue la construcción, que cerró en -1,8%. Este crecimiento negativo no es un fenómeno menor. La construcción tiene un efecto multiplicador sobre otros sectores, por lo que su caída tiene un impacto significativo en el empleo, el comercio, los servicios y la actividad económica en general.
Otros sectores también redujeron sus tasas de crecimiento en 2025 respecto a 2024: la manufactura local creció un 1,4% frente a un 4,3%; manufactura de zona franca, 1,8% vs. 4,3%; comercio, 2,1% frente a 5,6%; hoteles, bares y restaurantes, 3,5% vs. 9,5%; transporte y almacenamiento, 4,1% vs. 5,7%; comunicación, 0,4% frente a 3,2%; y los servicios agregados, el 2,8% frente al 5,5%.
La cuestión de la deuda externa también ha puesto en mala situación al gobierno de Abindar, especialmente por la marcada contradicción entre lo prometido en la campaña electoral y lo ocurrido en el ejercicio del poder.
Entre 2019 y 2025, la deuda externa del sector público no financiero aumentó de 23.400 millones de dólares a 45.500 millones de dólares, lo que representa un crecimiento acumulado de alrededor de 22.100 millones de dólares y alrededor del 94,5% en seis años. Estas son las escalofriantes estadísticas que enfrenta la República Dominicana en la actualidad.
En cuanto al déficit gubernamental, también mostró una tendencia alarmante: RD$335,793.4 millones en 2020; RD$158,038.6 millones en 2021; RD$203,171.1 millones en 2022; RD$221,909.9 millones en 2023; RD$228,530.4 millones en 2024; y RD$283,636.5 millones en 2025.
Estos datos han alimentado fuertemente sentimientos de inseguridad e incertidumbre económica debido a la amenaza latente de nuevas reformas tributarias, temores de aumento de impuestos y expectativas negativas de que la economía dominicana pueda entrar en una situación más difícil.
Como vemos, existen condiciones reales para el sector económico y la población de que algo peor podría suceder. No se trata de una percepción vacía ni de un pesimismo infundado. Hay elementos específicos que explican esta preocupación.
Si a todo esto le sumamos el aumento de los precios y la disminución de la asequibilidad, volvemos a la pregunta original: en estas condiciones, ¿cuál fue la estrategia, habilidad o fórmula que sostuvo la popularidad del presidente Abindar?
Ahí radica la gran paradoja del momento dominicano: un presidente que mantiene un nivel admirable de apoyo político mientras maneja una economía que genera desconfianza, malestar y miedo entre la mayoría de la población.
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