Qué fueron las "7 hermanas" de la industria petrolera y qué papel tuvieron en Venezuela

Hoy en día, solo los dos últimos nombres de la lista anterior resultan familiares. Esto, a pesar de que durante buena parte del siglo XX, todas estas compañías influyeron en la vida de millones de personas por el papel predominante que desempeñaron en la economía mundial al controlar gran parte de la producción y de las reservas petroleras del planeta.
Incluso en los países donde operaron durante décadas, como Venezuela, a muchos de sus habitantes les costaría asociarlas con los orígenes de la antes todopoderosa industria nacional de los hidrocarburos, pues cada una operaba bajo una denominación distinta.
"La filial en el país de la Standard Oil de New Jersey se llamaba Creole Petroleum Corporation, y la de Gulf Oil era la Mene Grande", recuerda el experto petrolero venezolano José Toro Hardy.
Sin embargo, el nombre con el que se conoció colectivamente a todas ellas —"Las Siete Hermanas"— permanece en la memoria de los venezolanos, especialmente de aquellos que superan los 50 años.
De la Grecia clásica, pero con fines despectivos
"El nombre de las 'Siete Hermanas' les fue dado a estas enormes empresas transnacionales por Enrico Mattei, el jefe de la petrolera estatal italiana ENI", le contó a BBC Mundo Giuliano Garavini, profesor de Historia de la Universidad Tre de Roma (Italia).
"El nombre lo escogió Mattei para describir a estas grandes petroleras, las cuales monopolizaban la producción de petróleo fuera de EE.UU. y de la Unión Soviética y operaban como oligopolio", agregó el autor del libro The Rise and Fall of OPEC in the 20th Century (El surgimiento y la caída de la OPEP en el siglo XX).
Pero, ¿por qué llamarlas hermanas si dos ni siquiera nacieron en el mismo continente?
"Pudiera haber sido un guiño a lo clásico", le dijo a BBC Mundo el historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca, quien dejó en claro que Mattei pudo inspirarse en el mito griego de las Pléyades, las siete hermanas ninfas que terminaron convertidas en estrellas.
"También es importante recordar que tres de esas siete empresas fueron consecuencia de la prohibición antitrust (antimonopolio) vigente en Estados Unidos, la cual obligó a (John D.) Rockefeller a aceptar que su Standard Oil fuera dividida en varias compañías más pequeñas", agregó el autor del libro "El Petróleo en Venezuela: una historia global".
En 1911, la Corte Suprema de EE.UU. declaró que la Standard Oil era un monopolio y la declaró ilegal, por lo que el emporio que desde finales del siglo XIX formó el entonces hombre más rico del planeta fue desmembrado en 39 empresas, muchas de las cuales, con el paso de los años, se fueron fusionando para formar conglomerados más grandes.
Las dos otras hermanas eran europeas: la Anglo-Iranian Oil Company, que hoy es British Petroleum o BP, de Reino Unido; y Shell, que era anglo-neerlandesa.
A lo anterior hay que sumarle el hecho de que las firmas en un momento determinado dejaron de ser competidoras para aliarse, lo cual explicaría por qué han pasado a la historia como un cartel.
"Estas empresas tenían concesiones en Venezuela, en los países del Golfo (Pérsico/Arábigo), Libia e Indonesia y estas concesiones les permitían decidir todo, como la tecnología utilizada, la cantidad de petróleo que se iba a producir y el precio al que se iba a vender", aseguró Garavini.
"Lo único que dejaban a los países donde estaban los yacimientos de petróleo eran los impuestos, aunque a veces el régimen tributario no era tampoco algo soberano", admitió.
Para 1970, las "Siete Hermanas" producían alrededor del 80% del petróleo que se vendía en el mundo, sin contar EE.UU. y la extinta URSS; y controlaban el 85% de las reservas, aseguró el historiador estadounidense David Yergin en su libro The prize (El premio).

El nacimiento del cartel
El comportamiento que daría pie al término de las "Siete Hermanas" comenzó a finales de agosto de 1928 en una reunión celebrada en el castillo de Achnacarry (Reino Unido).
En la propiedad situada en las famosas tierras altas escocesas se dieron cita Henri Deterding, entonces director de Shell; Walter Teagle, presidente de Standard Oil de New Jersey; y John Cadman, de la Anglo-Persian.
El objetivo oficial del encuentro era participar en una cacería. "No es ningún misterio que me encuentre aquí como invitado de Sir Henri Deterding para la caza, ya que he tenido el placer de ser su invitado en numerosas partidas anteriores en Europa", declaró Teagle a la prensa, según reseñó en su momento el diario The New York Times.
"Naturalmente, las ramificaciones de la industria más grande del mundo, el petróleo, en la que los tres estamos interesados, ofrecen y siempre ofrecerán un amplio campo de conversación", agregó el empresario estadounidense.
Y ciertamente, además de cazar aves, los tres petroleros hablaron del negocio de los hidrocarburos y llegaron a un acuerdo que no solo modificaría la forma en que venían operando, sino que tendría repercusiones globales.
Los empresarios acordaron frenar la atroz competencia que hasta entonces mantenían por yacimientos y mercados, una pugna que los estaba desangrando, y pactaron un sistema de cuotas de producción para mantener los precios estables o al alza para así siempre tener ganancias.
También convinieron compartir instalaciones y restringir nuevos desarrollos para reducir costos.
Y, por último, se repartieron los recién descubiertos depósitos de crudo de Irán, según se lee en la página de la Oficina de los Historiadores del Departamento de Estado de EE.UU.

El llamado Acuerdo de Achnacarry permaneció en secreto hasta 1952, cuando fue expuesto ante la Comisión Federal de Comercio de EE.UU.
Años después, el encuentro fue recreado en una película sobre la vida de Deterding realizada en Alemania.
Los expertos consultados admitieron que el poder de las petroleras en las primeras décadas del siglo XX fue tal que podían influir en gobiernos e incluso enfrentarlos.
"En 1951, Irán nacionalizó su industria petrolera porque el gobierno consideraba que la petrolera (BP) no estaba invirtiendo lo suficiente y no pagaba los impuestos correspondientes. ¿Qué pasó? Las 'Siete Hermanas' decidieron bloquear la venta de petróleo iraní; nadie lo tocaba", recordó Garavini.
"Y luego la intervención de la CIA (EE.UU.) y del MI6 (Reino Unido) llevó al derrocamiento del gobierno de Mohammad Mosaddeq dos años después y a su reemplazo por el sha (Reza Pahlavi)", explicó el historiador italiano.
"No fueron las petroleras las que derrocaron el gobierno, pero sí participaron", apostilló.

El refugio caribeño
A principios del siglo XX, el hallazgo de yacimientos petroleros en Venezuela atrajo a las "Siete Hermanas" al país caribeño, aunque fueron tres (Standard Oil de New Jersey, Shell y Gulf Oil) las que tuvieron la mayor presencia y durante mayor tiempo.
"La Shell es la pionera de la industria petrolera venezolana, la primera en llegar y la que explota el pozo Zumaque 1 en 1914″, explicó Arráiz Lucca, quien agregó que luego le siguió la Standard Oil de New Jersey.
Pese a que llegó con retraso, la estadounidense pronto se hizo con la mitad de los pozos del país. ¿Cómo? "Fue comprando empresas pequeñas y concesiones otorgadas a otras personas", explicó el historiador venezolano.
La nacionalización del petróleo en México en 1938 terminó por atraer a las transnacionales a Venezuela.
"Poco tiempo después estalla la Segunda Guerra Mundial y el petróleo venezolano fue fundamental para la victoria aliada", recordó Toro Hardy.
"Ya no nos acordamos los venezolanos ni el mundo, pero más del 60% del petróleo que utilizaron los aliados vino de Venezuela", aseguró el exdirector de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la firma estatal nacida de la nacionalización de las filiales venezolanas de las "Siete Hermanas" cinco décadas atrás.
"Y aunque después se hicieron importantes descubrimientos en Medio Oriente, también comenzaron a producirse constantes crisis que interrumpían el suministro. Y, por eso, el mundo veía a Venezuela como un productor confiable", agregó el experto petrolero.
Entre las décadas de 1940 y 1950, las transnacionales construyeron en el país los grandes complejos refinadores, la mayoría de los cuales siguen operativos y forman uno de los pilares de la hoy maltrecha industria petrolera venezolana.
"La mayoría de las refinerías que hay en Venezuela las construyeron las concesionarias. Después de la nacionalización (1976) se hicieron trabajos de modernización o ampliación, pero la infraestructura esencial fue hecha por las concesionarias extranjeras", señaló el historiador Arráiz Lucca.
Los golpes mortales
Pero como nada es eterno, el poder de las "Siete Hermanas" comenzó a decaer en la década de 1960 por dos factores: la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y las nacionalizaciones en Venezuela y en los países del Golfo Pérsico/Arábigo, explicaron los expertos consultados.
"La OPEP empezó a controlar los mercados, quitándoles la influencia a esas empresas", afirmó Toro Hardy.
En similares términos se pronunció Garavini, quien explicó: "Los países exportadores querían tener una voz, no solamente en materia de impuestos, sino también de producción y para ello necesitaban coordinarse".
"Si Irak subía los impuestos, las empresas lo que hacían era cambiar sus inversiones y aumentar la producción en Arabia Saudita u otros países, o vetar la venta de crudo iraquí. La idea de la OPEP era disputarles ese poder a las hermanas", agregó.
Los miembros de la OPEP tienen el 80% de las reservas globales de crudo y producen el 40% de los barriles que se consumen en el mundo, según datos de la organización.
De las "Siete Hermanas", hoy solo sobreviven cuatro: ExxonMobil, la cual resultó de las fusiones entre Standard Oil de New Jersey (Esso) y la de Nueva York (Mobil); Chevron, que es el resultado de las fusiones entre Gulf Oil y Texaco; BP, que era la Anglo-Iranian; y Shell, que es la única que no ha cambiado de nombre.
Y aunque continúan jugando un papel importante, actualmente el mercado petrolero mundial está dominado por las empresas nacionales de algunos de los países donde operaron durante décadas como Aramco de Arabia Saudita, NIOC de Irán o INOC de Irak. Pdvsa también formó parte de este grupo hasta su colapso a finales de la década pasada.

¿Al rescate de su heredera?
Con la nacionalización del petróleo de 1976, las "Siete Hermanas" perdieron oficialmente el grueso de su mercado en Venezuela. Sin embargo, algunas lograron mantener algún tipo de presencia mediante contratos de servicio o mantenimiento con la naciente y entonces prometedora Pdvsa; una de ellas fue Shell.
A finales de la década de 1990, cuando el país emprendió la llamada Apertura Petrolera —una iniciativa destinada a incorporar capital privado en el desarrollo de los vastos yacimientos de crudos pesados y extrapesados de la Faja del Orinoco— varias de estas compañías, como ExxonMobil, Chevron y BP, regresaron al país.
"En la Apertura se comprometieron inversiones por US$65.000 millones que, de haberse cumplido, habrían llevado la producción petrolera de Venezuela a los cinco millones de barriles diarios para 2005″, afirmó Toro Hardy, uno de los impulsores de la iniciativa.
Sin embargo, esos planes se vieron truncados en mayo de 2007, cuando el fallecido Hugo Chávez puso en marcha una segunda nacionalización petrolera y ExxonMobil y otras transnacionales se retiraron del país.

El experto cree que el giro dado por las autoridades venezolanas luego de la inédita operación militar que EE.UU. lanzó en el país el pasado 3 de enero, la cual terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, podría servir para retomar alguno de los planes desechados y aprovechar la vasta riqueza petrolera.
Días después de los sucesos, el presidente estadounidense Donald Trump pidió a las petroleras internacionales que invirtieran US$100.000 millones para rescatar a la industria venezolana, y casi simultáneamente el Parlamento venezolano aprobó, de manera apresurada, una reforma a la Ley de Hidrocarburos para permitir la participación de empresas privadas en el sector energético.
"Venezuela fue siempre considerada como el abastecedor de petróleo más seguro y confiable que había en los mercados petroleros y ofreciendo seguridad jurídica que permita el regreso de los inversionistas privados, volverá a serlo", agregó el exdirector de Pdvsa.
A principios de 2026, Chevron, una de las hermanas, producía 250.000 barriles diarios de crudo en el país, alrededor de una cuarta parte de la producción venezolana actual; y esperaba aumentar esa cifra hasta 300.000 para marzo.




