Hombre unta cara y manos con heces fecales

Panorama Nacional. Lo que debería haber sido una audiencia rutinaria sobre medidas coercitivas terminó como una escena extraída de un guión de realismo sucio, cuando el acusado Richard Mejía Gómez decidió que el peso de la ley no era nada comparado con el estigma de su propio desperdicio.
El juzgado de El Cibo, habitual escenario de solemnidad y estricto protocolo, se convirtió este viernes en el foco de una escena tan dantesca como escatológica.

Mejía Gómez, que estaba esperando en el pasillo que conducía a la sala del tribunal, no esperó a que el juez dictara sentencia para tomar en sus manos al juez y su propia biología.
El hombre se bajó los pantalones y, sin decir palabra, realizó una necesidad física en medio de un espacio público, ante la mirada atónita de agentes de seguridad y ciudadanos que pasaban por el local.
Sin embargo, el acto no terminó en una simple declaración, ya que el acusado procedió a untarse la cara y el cuerpo con sus propias heces en un intento desesperado por eludir el proceso legal.
Lo que quería no era sólo el disgusto de los demás, sino la parálisis absoluta del sistema de justicia a través de un "escudo" biológico que nadie se atrevía a tocar.
Fue un verdadero desastre sanitario que cortejó
La reacción en el juzgado fue inmediata, pues la confusión era total, cuando los guardias, acostumbrados a lidiar con agresiones físicas pero no con guerra química, se retiraron ante el hedor.
Los de seguridad escapan de la popa del prisionero, amenazando con arrojar heces por todos lados.
Evacuación Parcial: El personal administrativo y abogados presentes tuvieron que abandonar la zona ya que el ambiente se volvió insoportable.
El personal de limpieza y seguridad tuvo que implementar estrictos protocolos sanitarios para desinfectar la zona y trasladar al detenido a una zona de aislamiento.
¿Estrategia o frustración?
Estos incidentes, aunque escandalosos, no son ajenos a la parte oriental del país, donde se han informado tácticas similares de "dilación sucia".
Al transformar su propia humanidad en desperdicio sanitario, Mejía Gómez logró, al menos momentáneamente, cambiar el foco de la justicia hacia el agua y las mangueras desinfectantes.
"Es un desafío a la dignidad del sistema", comentó un testigo en el lugar.
"No es sólo una locura, es un truco calculado para que nadie quiera acercarse a diez metros de él, para ponerlo en un banco".
saldo del dia
Tras el cierre de esta versión, las autoridades judiciales no han confirmado la nueva fecha para el conocimiento de la medida coercitiva.

Lo que es seguro es que Mejía Gómez no sólo enfrentará los cargos originales por los que fue arrestado, sino posiblemente nuevas sanciones por desacato y alteración del orden público.
En El Cibo hoy el aire se siente pesado y el Palacio de Justicia está marcado por un episodio en el que la ley fue temporalmente derrotada por los instintos más básicos y desagradables del hombre.




