Lluvias dejan sin comida a estudiantes rurales del PAE del INABIE

Panorama Nacional._ Las recientes lluvias en gran parte del territorio nacional han dejado al descubierto debilidades estructurales del sistema educativo dominicano: Miles de estudiantes del Programa de Alimentación Escolar (PAE) del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), especialmente en zonas rurales, cuando el clima dificulta el transporte.
Actualmente, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantiene en alerta a 28 provincias, que representan el 87,5% del territorio nacional. El Distrito Nacional y 22 provincias se encuentran en alerta amarilla y cinco en alerta verde, debido a reportes meteorológicos que advierten sobre la continuidad de las precipitaciones y el aumento de la humedad del suelo.
En este contexto, El impacto no sólo se mide en términos de inundaciones o daños a la infraestructura, sino también en términos de la interrupción de un servicio esencial: la alimentación escolar.
El Programa de Alimentación Escolar (PAE), del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), beneficia a cerca de 2,2 millones de estudiantes, ofreciendo desayunos, almuerzos y meriendas como una forma de combatir la desnutrición y reducir el ausentismo y la deserción escolar. Además, supone un importante alivio para miles de familias, ya que, en muchos casos, los alimentos que reciben en el colegio constituyen la principal y en ocasiones única fuente de alimentación diaria de estos alumnos.

Sin embargo, su modelo logístico actual, basado principalmente en alimentos frescos y preparados, depende de condiciones de acceso que no siempre están garantizadas en comunidades remotas.
En muchas escuelas rurales, una lluvia moderada es suficiente para interrumpir el suministro. Las carreteras locales intransitables o los ríos crecidos impiden que los alimentos lleguen a tiempo, dejando a los estudiantes sin alimentos.
La situación es particularmente crítica en las zonas fronterizas, donde el acceso y las limitaciones a los servicios básicos ya representan un desafío. Allí, las frecuentes interrupciones en los programas alimentarios afectan directamente la asistencia escolar y la persistencia de los estudiantes en el aula.

Expertos y actores del sistema educativo advierten que esta realidad va más allá de un problema logístico. La falta de continuidad de la alimentación escolar obliga a las familias a abandonar las comunidades rurales en busca de mejores condiciones en las ciudades
Ante este panorama, surge la necesidad de modernizar el PAE implementando soluciones innovadoras que garanticen la alimentación en cualquier situación.
Las alternativas incluyen la incorporación de alimentos liofilizados: productos deshidratados que conservan su valor nutricional, tienen una larga vida útil y no dependen de cadenas de frío ni transporte inmediato. Es decir, son productos de los que se extrae agua, lo que permite almacenarlos durante mucho tiempo sin sufrir daños, y al consumirlos pueden recuperar sus propiedades originales añadiendo agua. En definitiva, conservan sabor, aroma y propiedades nutricionales.

Agregar dichas comidas al PAE garantizará que los estudiantes no pierdan sus raciones diarias en caso de una emergencia climática o en comunidades de difícil acceso.
La propuesta busca complementar, no reemplazar, el modelo actual, dando al sistema más resiliencia ante eventos atmosféricos cada vez más frecuentes.
El desafío es garantizar que el derecho a la alimentación y a la educación no dependa de la geografía o el clima. En un país vulnerable a los eventos climáticos, asegurar la continuidad de los programas de alimentación escolar se convierte en una prioridad que trasciende la educación y afecta directamente la justicia social.

Soluciones disponibles
Empresas con experiencia en producción y distribución de alimentos bajo estándares internacionales han comenzado a realizar ofertas a base de alimentos liofilizados.
En este contexto, hay iniciativas que demuestran que la tecnología y la logística necesarias no son aspiraciones lejanas, sino una posibilidad concreta. Existen empresas alrededor del mundo que ofrecen alimentos deshidratados estructurados que cumplen con estrictos estándares de calidad emanados de la FDA de Estados Unidos y la Unión Europea.
Sus propuestas incluyen productos terminados que garantizan el suministro continuo en momentos críticos, además de representar una oportunidad específica para evolucionar el sistema educativo hacia un modelo más resiliente, capaz de asegurar que ningún estudiante pierda sus alimentos por la distancia, el clima o las limitaciones de acceso.




