La tecnología de rayos X revela cómo los residentes que huyeron de Pompeya encontraron su destino

Han pasado más de 2.000 años desde que la erupción del Vesubio enterró la vibrante ciudad romana de Pompeya bajo un mortal manto de ceniza.
Las espeluznantes ruinas y los famosos moldes de Pompeya representan una ventana invaluable a los dramáticos acontecimientos. Sin embargo, persiste una de las preguntas más apremiantes sobre ese día: ¿Qué causó la muerte de las víctimas?
Aplicando un nuevo enfoque técnico y de investigación, un equipo europeo dirigido por la Universidad de Valencia ha determinado que muchos de los fósiles murieron por asfixia pompeyana, y no por deshidratación o calor como se teorizó anteriormente.
Los investigadores realizaron por primera vez análisis químicos no invasivos en seis modelos utilizando un dispositivo portátil de fluorescencia de rayos X para revelar la estructura básica del hueso. Luego los compararon con otras muestras de huesos cremados de la Necrópolis Ostiense de Roma y con huesos enterrados de la Necrópolis Islámica de Colata en Valencia.
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Los resultados del análisis óseo no son la única evidencia que apunta a un estrangulamiento. Otro hecho que respalda esta teoría es la posición del cuerpo de las víctimas: se presentan en posición relajada, acostadas o estiradas, y algunas incluso se cubren con ropa.

Los investigadores sugieren que estas seis pequeñas piedras de tefra intentaban escapar de Pompeya después de que cesara la lluvia. Murieron en la segunda fase de la erupción, que emitió altas concentraciones de cenizas y gases volcánicos tóxicos. La evidencia ósea también muestra que los individuos estuvieron expuestos a las temperaturas extremas de las ondas piroclásticas y que la lava sufrió sólo efectos post mortem, similares a los de la cremación.
Se estima que seis pompeyanos perdieron la vida unas 20 horas después de la primera erupción.
Según el equipo, los hallazgos no sólo podrían ayudar a reconstruir los acontecimientos que rodearon la muerte de estos individuos, sino también arrojar luz sobre otras causas de muerte durante la erupción del Vesubio. Esto es particularmente importante, ya que la recomendación por asfixia se limita a seis muestras. Es probable que el cataclismo matara a personas de diferentes maneras.

El estudio demuestra otro caso de cómo las tecnologías avanzadas nos están llevando a una nueva era de conocimiento arqueológico y preservación del patrimonio. Pensemos en los robots de excavación o en el uso de la tecnología espacial para la documentación y el descubrimiento de sitios históricos.
También están surgiendo oportunidades de negocio, con un número significativo de nuevas empresas europeas activas en este campo aún poco concurrido. Un ejemplo notable es ArchAI, con sede en el Reino Unido, fundado por la arqueóloga convertida en científica informática Iris Kramer. La empresa utiliza modelos de inteligencia artificial para identificar automáticamente sitios arqueológicos en los datos de observación de la Tierra.



