La ex apneísta Deborah Andolo dice que la maternidad es otro "deporte extremo"

Nueva Gerona (Cuba).- La exatleta cubana Deborah Andolo, con 16 récords mundiales como apneista, se encuentra ahora inmersa, una vez retirada, en el reto de la maternidad, otro “deporte extremo”, y en la protección del medio marino.
"Me siento más campeona ahora como madre que cuando me metía hondo", dijo Andolo (La Habana, 1967) en una entrevista con EFE. Su impresionante capacidad pulmonar -seis litros para una altura de 1,63 metros- le permitió explorar las profundidades del océano y sus propios límites físicos.
Rompió 16 récords en varias disciplinas de apnea en la década de 1990. Más de dos décadas después de su retiro, alcanzó una profundidad de 74 metros en 2001 en cuerpo libre, es decir, un récord mundial absoluto sin instrumentos ni pesas.

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“Son dos deportes extremos: la maternidad y el descenso a las profundidades de marzo sin bombona de oxígeno”, bromea la exatleta convertida ahora en entrenadora de natación y empresaria en México, donde ha fijado su residencia habitual.
Andollo es dueña de un negocio de artesanía asociado a March y ayuda a su hija casi adolescente a formarse también en ese mundo.
Confiesa que ha podido "salir adelante" en todos sus proyectos gracias al "buen equipo familiar" que tiene con él. “Nuestras madres a veces lo pasan un poco mal, da igual que seas campeona”, dijo esta cubana que conquistó a miles de personas, especialmente en Cuba, que la seguían cada vez que desafiaba su capacidad de entrar en el mar. . .
calma y concentracion
La calma y la concentración fueron clave cada vez que "saltaba al océano".
“Es un deporte extremo donde no solo intervienen tus capacidades físicas, sino también tu mente, y por eso ordené mis pensamientos y descarté cosas relacionadas con la muerte”, recuerda, reconociendo los riesgos de su clavado.
“Podría morir en el intento”, admite Andolo, quien asegura que experimenta “miedo, duda, ansiedad” antes de cada hazaña. A veces pedía permiso a Yemaya, un dios africano asociado con el mar, en una especie de ritual.

Dice que su especial relación con el océano comenzó cuando tenía apenas cuatro años, cuando aprendió a nadar y luego continuó con la natación sincronizada a los 11 años, método con el que llegó a la selección nacional.
“Fui nadadora constante en la selección cubana durante mucho tiempo, pero luego pensé en retirarme por problemas de preparación y un poco de cansancio”, admite.
El atleta cubano ingresó al mundo de la apnea después de un paso por el modelaje: "Hice apnea sin tanque (de oxígeno) y descubrí un nuevo talento en mi vida que me apasionaba hasta un extremo indescriptible", comentó.
Una pasión por la vida
Esa “pasión por la vida” lo llevó a conquistar los mares de Cuba y del mundo y a alcanzar títulos como el de ser seleccionado como “Oscar Marino” en 1996 o “Mejor Buceador del Mundo” en 1997. También recibió su premio. El país como gloria del juego.
Su talento para contener la respiración durante cuatro minutos y descender a una profundidad de 65 metros, según ella misma cuenta, le ha valido el apodo de "La novia de Neptuno" o "Sirena del Caribe" en varios títulos que describen su hazaña.
“Fueron diez años que me permitieron conocer un mundo fantástico en todos los sentidos, conocer gente muy diversa y un panorama inesperado para mí”, apunta Andolo al recordar esa etapa de su vida.

También explicó que, en cierto modo, la etapa dedicada a la apnea le hizo sentir "útil" porque "llegar a un récord o una medalla le compromete con la gente".
Tras su retiro del deporte activo en 2002, se desempeñó como director de una escuela de buceo y apnea y presidente de la Federación Cubana de Actividades Subacuáticas, pues "aprovechó para promover el amor por el mundo del agua y el amor por el cuidado". ambiente".
Este último trabajo lo reconoció recientemente durante el primer Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Isla Verde, una iniciativa auspiciada por el actor y director Jorge Perugória y que aúna cine y conciencia ambiental en la Isla de la Juventud (occidente de Cuba).
Todos estos años después y ahora con una vida dedicada a ser madre "el 90% del tiempo", Andolo también agradeció las "enormes oportunidades que le ha dado la vida para hacer carrera" y "vivir intensamente".



