Si ladran, cabalgamos

Si el perro ladra, Sancho, es señal de que vamos cabalgando”, la frase erróneamente atribuida a Miguel de Cervantes, el autor del Quijote, escrita en realidad por el poeta Rubén Darío, que la utilizó en tertulias y conversaciones para rebatir a quienes cuestionaban sus errores, ha caído ahora como guante de héctor en la Junta Central de la CE.
La entidad ha sido objeto de una agresiva campaña de difamación en las últimas semanas, intentando socavar el proceso de identificación y su ineficaz labor de limpieza del registro civil, eliminando miles de documentos falsos existentes del sistema.
Han pasado décadas desde que el país disfrutó de una JCE con el nivel actual de credibilidad, por lo que existe un alto nivel de confianza en los miembros de la población.
Sabemos lo difícil que es mediar en un proceso electoral donde los actores principales, a pesar de ser un grupo de viejos, no tienen la madurez para admitir la derrota, por lo que los miembros de la JCE deben actuar con extrema precaución para evitar malas interpretaciones, pero aún así algunas que intentan manchar su imagen.
Subrayo, es la madurez demostrada por los integrantes de la JCE lo que les ha valido el apoyo de una población que cada día cree más en su trabajo. Si alguien lo duda, consulte los resultados de la última encuesta sobre lo que piensa la gente sobre esta institución.
Al igual que con el tema de si en el nuevo DNI está la Biblia, el escudo quedó mal, o Duarte salió feo, se desvanece como “dos peces de hielo en un whisky con hielo”, perdón Sabina. Ahora el asunto lo decide un tribunal de Nueva York, un tribunal de nuestro país extrañamente autorizado.
Pero como quien trabaja con transparencia, y no tengo dudas que lo hace el Presidente de la JCE, Dr. Román Jáquez Liranzo, no debe temer, porque la verdad siempre sale a flote como un corcho.
Con el tiempo veremos que a los ladridos de los detractores de la JCE les seguirán los aullidos de desesperación de las bestias desnudas con el poder de la verdad. Si la JCE fuera un entelichi o árbol de vinagre como antaño, nadie se atrevería a tirarle piedras o barro. ¿nosotros?




