resistencia
Los fenómenos naturales son parte de la realidad de todos los países. República Dominicana no es inmune a ellos y por su ubicación geográfica siempre existirá la posibilidad de que se produzcan terremotos.
Este es un hecho científico que nadie puede negar. Sin embargo, reconocer la realidad no significa promover el miedo. La principal responsabilidad del Estado es trabajar permanentemente en la prevención, fortalecer los organismos de respuesta, educar a la ciudadanía, actualizar los protocolos de emergencia y asegurar que las instituciones estén preparadas para enfrentar cualquier situación.
En ese mismo orden, quienes se presenten como peritos tienen la obligación de comunicar responsablemente. La información técnica debe ofrecerse con equilibrio, sustentada en datos y con orientaciones que permitan a la población prepararse, no entrar en pánico.
El alarmismo nunca ha sido un buen aliado de la resistencia. Cuando el mensaje se centra más en crear miedo que en educar, los resultados pueden ser contraproducentes.
Una población presa del pánico puede reaccionar irracionalmente, creando una situación que, lejos de ayudar, complica una emergencia real. El gobierno también debe asumir un papel responsable en la gestión de la comunicación.
En tiempos de incertidumbre, los ciudadanos necesitan liderazgo, información oportuna y mensajes coherentes. La confianza se construye mediante la planificación, la claridad y la acción concreta, no mediante conjeturas o sobreexposición a situaciones catastróficas.
Al mismo tiempo, es natural hacer preguntas cuando algo llama la atención de todos. Algunos ciudadanos se preguntan si la insistencia en determinados temas sólo responde a una estrategia de resistencia o si, indirectamente, saca del debate nacional otros temas que también exigen una respuesta urgente.
Esta percepción existe y merece ser abordada con hechos, no con retórica. La prevención es una obligación del Estado y un compromiso de la sociedad en su conjunto. Pero la resistencia no es infundir miedo. La preparación no es alarmante.
Educar no se trata de sembrar incertidumbre. Los asuntos relacionados con la seguridad de la población son asuntos de Estado. Precisamente por eso deben realizarse con un profundo respeto al rigor científico, la prudencia, la responsabilidad institucional y la tranquilidad de los ciudadanos.
Porque una sociedad bien informada siempre estará mejor preparada que una sociedad dominada por el miedo.
Ana Jiménez, periodista




